El mundo está colmado de tentaciones pero el Señor te ha dado la capacidad de vencerlas. Conquista tu voluntad para ser santo.
Si quieres alcanzar la santidad debes tener el rasgo de carácter que implica el dominio propio. Conquistarte a ti mismo es más valioso que conquistar una ciudad. Cuando lo logres serás una persona satisfecha, más equilibrada y sana.
Muchas cosas que no te convienen querrán dominar tu vida. El pecado no es permitido por Dios pero a veces parece que no lo recordamos. Si no te dominas a ti mismo cualquier cosa te dominará. Toma el control de tu vida o algo más lo hará. Para lograrlo debes practicar, así como se entrena con el objetivo de ser bueno en cualquier deporte. Esta práctica debe ser diaria e intensa, lee la Biblia, busca tiempo a solas con el Señor y aléjate de las situaciones de tentación. Recuerda que las decisiones de hoy tienen consecuencias en el futuro y tú decides lo es mejor para ti.
La vida cambia completamente cuando sales del colegio e inicias tus estudios en la universidad. Nadie te dice qué hacer, no te presionarán para asistir a clases ni podrán quejas a tus padres. Pero sólo aquellos que tienen dominio propio decidirán hacer lo bueno para vencer. Si quieres vivir en santidad ordena tu existencia y conviértete en el jefe que te prohíbe obrar mal. Nadie puede instruir a otra persona si no se instruye a sí mismo primero. No tendrás autoridad para educar a tus hijos si no les das ejemplo de dominio y conducta honorable. Los padres deben inspirar a sus hijos desde pequeños. Conviértete en su héroe para que anhelen ser como tú.
En 2da. de Timoteo 1:7 lemos: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Seguramente tú también has intentado dejar algo que no está bien y debes insistir porque el Señor te ha dado espíritu de dominio propio y poder en el amor. El Espíritu Santo te fortalece para evitar lo que no te conviene. Cuando te enfrentas a situaciones difíciles Él te advierte para que te alejes. El Señor te anhela. La Biblia dice que cuando estamos con Cristo somos uno solo con Él. Fuimos hechos para ser uno mismo con Dios.
Desde los once años tengo el privilegio de ayudar a muchos jóvenes. En esa tarea veo que no practican el dominio propio y no buscan llevar una vida en santidad. Recuperemos el dominio propio, decide ser santo, aún cuando hayas cometido pecado. Esfuérzate por imitar a Jesús, cuida tu cuerpo porque le pertenece al Espíritu Santo.
Reconoce que debes dejar todo aquello que no te permite ser santo y que tienes que cambiar para bien. Busca a tu Padre Celestial que ha sembrado con amor y paciencia en tu camino. Dios es fiel y quiere hacer de ti una mejor persona. Para ser usado por Él dile que sí, entrégale tu vida porque este es el momento justo para hacerlo.
Sin dominio propio es imposible ser líder. No es el inicio sino el final lo que vale. Demuestra que eres capaz de obrar bien. (Pastor Cash Luna)
Mostrando entradas con la etiqueta PR. CASH LUNA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PR. CASH LUNA. Mostrar todas las entradas
24/8/09
FE, MAS PRECIOSA QUE EL ORO
Tu confianza en el Señor será el estandarte que te sostenga en medio de las pruebas más difíciles. Cree y esfuérzate para recibir Su cobertura.
Hageo 2:6-7 dice: Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Esta escritura nos confirma que la promesa del Señor es llenar tu casa de Su gloria.
Hageo 2:9 continúa: La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.
Además debes esperar siempre algo mejor. Recuerda que “gloria” en el lenguaje original no significa nube sino excelencia y preeminencia. El pecado destituye la gloria de Dios en nuestra vida y nos aleja de Sus promesas. Entonces debemos recuperarla para que con ella vuelva todo lo que Él quiere darnos.
En Hageo 2:8 además leemos: Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.
Nota que en medio de los dos versículos que hablan de la gloria se encuentra este que menciona lo material. No busques prosperar sino al que prospera. No busques sanidad sino al que sana. Si buscas a Dios por lo que es, también encontrarás lo que puede darte, pero no inviertas el proceso y anheles solamente el fruto porque no lo encontrarás. Cuando visitas un país encuentras y aprecias todo lo que hay en él. Si vas a París no puedes dejar de ver la Torre Eiffel, si te encuentras en Londres es inevitable que veas el Big Ben y si estás en Guatemala seguramente apreciarás el lago de Atitlán. De la misma forma, si conoces a Dios y Su gloria, también encontrarás el oro y la plata que le pertenecen.
La crisis actual es consecuencia de buscar solo la economía y no al dueño de ella. Toda la codicia, tacañería y corrupción que hemos vivido no podía tener otro final que este. Era cuestión de tiempo que el sistema colapsara porque nos hemos negado a comprender que no hay mejores finanzas que la que se aprenden de Dios. Muchos dicen que las finanzas no son un tema espiritual pero se equivocan. Si satisfacer nuestras necesidades terrenales no tiene que ver con Dios, entonces deberíamos andar desnudos como Adán y Eva porque vestirse no es espiritual.
El ejemplo de amor viene de Dios. La Palabra dice que debemos amar a nuestras esposas sacrificialmente y no quejarnos del esfuerzo que hacemos. Las mujeres son difíciles de comprender pero igual debemos quererlas. Las mujeres quieren hombres responsables y se quejan si llegan tarde. Quieren una mejor casa pero el esposo debe conseguirla sin llegar después de la cinco a su hogar. Los hombres también tienen sus defectos, quieren una mujer guapa y no le dan ni para el maquillaje. Entonces, aunque no queramos, nuestra vida inevitablemente está ligada a las cosas materiales, pero hay que priorizar. Primero busca al Señor y luego pídele Sus bendiciones.
Fe en medio de las dificultades
1ra. de Pedro 1: 6-7 dice: En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.
El oro y plata de antes significan el dinero de ahora. Las personas utilizaban los tesoros para respaldar la economía de un pueblo y para acuñar moneda legal útil en las transacciones comerciales. Cada quien tiene su representación del oro y plata, algunos pueden hablar de un sueldo mensual, otros de lo que ahorran en un banco y de acciones en la bolsa de valores. Pero cuando todo eso se pierde comienza la aflicción. Actualmente vivimos una terrible recesión económica, hay comercios que venden con el 80% de descuento intentando obtener por lo menos los costos y no declararse en quiebra. Hay muchas personas sin trabajo, pensando qué harán para mantener a sus familias. El problema económico es más fuerte de lo que pensamos y también tiene que ver con Dios.
Job siendo íntegro lo perdió todo y la esposa le reclamó diciéndole: “porqué no maldices a Dios y te mueres, no es posible que aún conservas tu integridad”. Ella se desesperó y provocó tentación frente a los problemas económicos. Es frecuente que tu integridad tambalee ante la falta de dinero porque la sana economía es importante incluso para una pareja que se ama.
Si el oro se purifica por fuego, nuestra fe también. Seamos afligidos si es necesario para convertir esa fe sencilla en una preciosa como el oro. La fe en medio de la crisis y los problemas se convierte en algo imponente, más allá de cualquiera que hayamos visto. Dale gloria a Dios por eso y no rechaces la aflicción que prueba tu fe.
La fe es más poderosa que todo el dinero del mundo. Si perdiste un salario, no tienes cuenta bancaria o posición económica, ve dentro de ti la fe preciosa que tienes porque esa misma volverá a producir todo. Dios es el ejemplo, hizo todo lo que hay sin un centavo, solo habló la Palabra. Imítalo, no hables tus dudas, no digas que no ves la salida. Recuerda que la fe es convicción de lo que no se ve.
Muchos estudiaron y sacaron una carrera con la idea de asegurarse el futuro. Ahora ese mismo conocimiento puede ser un impedimento si limita tu fe en medio de la crisis. Incluso los profesionales están pasando dificultades y se ven en la necesidad de cerrar sus negocios, pero si tienen fe todo podrá restaurarse. El Dios que un día te dio la oportunidad de superarte no ha quebrado, Su Palabra no pasará y si le crees podrás levantarte.
Cada vez que me acerco al Señor con dudas sobre los proyectos que emprendo, Él me da la misma respuesta: “créeme en la construcción del templo, créeme por tu salud, créeme por la multiplicación de la iglesia, créeme, créeme, ten fe, confía en las noches de gloria, ten fe en el éxito de los congresos, sigue creyendo, no pierdas la fe”. Tú puedes tener más paciencia de lo que piensas, no te limites. Si estudiaste y te preparaste seguro tienes las herramientas para salir adelante, sólo te falta confirmar tu fe y entregarte en las manos del que todo lo puede. Lee la Biblia, verás que es un libro de crisis y de cómo la superan los hombres de fe. Allí no se habla de cuánto estudian los creyentes sino de cuánto confían en Dios. Pon tus ojos y fe en ese mismo Dios que da sabiduría, tal como lo hicieron Abraham, Sara, Isaac, Moisés, Caleb, Nehemías, Sansón y los discípulos de Jesús. La misma tierra y los cielos pasan pero Su Palabra trasciende.
No olvides que la falta de confianza en Dios es uno de los peores pecados. Tu fe es más valiosa que el oro y es seguro que Dios te sacará de la prueba si le demuestras tu convicción.
Los frutos de la fe
Marcos 5:25-29 relata: Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
.
Pocos versículos son tan catastróficos como el que describe la situación de esta mujer. Nota que ella se quedó sin nada y sufrió a todo nivel. Era rechazada, incluso podían apedrearla hasta morir si se acercaba a algún hombre. Sin embargo se arriesgó porque había llegado al límite y su fe en Jesús era lo único que tenía. Así que luchó para llegar a donde Él estaba y poder tocarlo. Es probable que Jesús le dijera: “no temas porque no has tocado a un hombre, has tocado a Dios”. Entonces vio su milagro y fue sana.
Seguramente muchos hemos pasado por situaciones parecidas o menos trágicas pero igual de desesperadas. No importa cuántos años transcurran si estás convencido de que un día todo mejorará. Debes tener la fe para soportar lo que venga.
Cuando el dinero se termina y piensas que no te queda nada, vuelve tu mirada al Señor y apóyate en esa fe más preciosa que todo lo que puedas ganar en la vida.
El día que terminemos de construir Ciudad de Dios tendré que buscar otro reto porque no puedo vivir sin utilizar mi fe. Dice Efesios que incluso la gracia funciona por fe así que es imposible enterrarla o hacerla a un lado, por el contrario, no dejes de utilizarla y hacerla crecer. La Biblia dice que imites la fe de tus pastores. Yo espero que actúes con esa misma fe que me impulsa a emprender todo lo que hago. Como iglesia debemos tener una misma fe productiva. No mires lo que has perdido, no es posible lamentarse por lo que ya se acabó, mira la fe que tienes y levántate.
Recibe a Jesús en tu corazón para que Su gracia perdone tus pecados y te de la vida eterna. Reconócele como tu Señor y Salvador. Él te dará esa fe poderosa con la cual recuperarás todo lo que has perdido y te levantarás como nunca imaginaste.
Hageo 2:6-7 dice: Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Esta escritura nos confirma que la promesa del Señor es llenar tu casa de Su gloria.
Hageo 2:9 continúa: La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.
Además debes esperar siempre algo mejor. Recuerda que “gloria” en el lenguaje original no significa nube sino excelencia y preeminencia. El pecado destituye la gloria de Dios en nuestra vida y nos aleja de Sus promesas. Entonces debemos recuperarla para que con ella vuelva todo lo que Él quiere darnos.
En Hageo 2:8 además leemos: Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.
Nota que en medio de los dos versículos que hablan de la gloria se encuentra este que menciona lo material. No busques prosperar sino al que prospera. No busques sanidad sino al que sana. Si buscas a Dios por lo que es, también encontrarás lo que puede darte, pero no inviertas el proceso y anheles solamente el fruto porque no lo encontrarás. Cuando visitas un país encuentras y aprecias todo lo que hay en él. Si vas a París no puedes dejar de ver la Torre Eiffel, si te encuentras en Londres es inevitable que veas el Big Ben y si estás en Guatemala seguramente apreciarás el lago de Atitlán. De la misma forma, si conoces a Dios y Su gloria, también encontrarás el oro y la plata que le pertenecen.
La crisis actual es consecuencia de buscar solo la economía y no al dueño de ella. Toda la codicia, tacañería y corrupción que hemos vivido no podía tener otro final que este. Era cuestión de tiempo que el sistema colapsara porque nos hemos negado a comprender que no hay mejores finanzas que la que se aprenden de Dios. Muchos dicen que las finanzas no son un tema espiritual pero se equivocan. Si satisfacer nuestras necesidades terrenales no tiene que ver con Dios, entonces deberíamos andar desnudos como Adán y Eva porque vestirse no es espiritual.
El ejemplo de amor viene de Dios. La Palabra dice que debemos amar a nuestras esposas sacrificialmente y no quejarnos del esfuerzo que hacemos. Las mujeres son difíciles de comprender pero igual debemos quererlas. Las mujeres quieren hombres responsables y se quejan si llegan tarde. Quieren una mejor casa pero el esposo debe conseguirla sin llegar después de la cinco a su hogar. Los hombres también tienen sus defectos, quieren una mujer guapa y no le dan ni para el maquillaje. Entonces, aunque no queramos, nuestra vida inevitablemente está ligada a las cosas materiales, pero hay que priorizar. Primero busca al Señor y luego pídele Sus bendiciones.
Fe en medio de las dificultades
1ra. de Pedro 1: 6-7 dice: En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.
El oro y plata de antes significan el dinero de ahora. Las personas utilizaban los tesoros para respaldar la economía de un pueblo y para acuñar moneda legal útil en las transacciones comerciales. Cada quien tiene su representación del oro y plata, algunos pueden hablar de un sueldo mensual, otros de lo que ahorran en un banco y de acciones en la bolsa de valores. Pero cuando todo eso se pierde comienza la aflicción. Actualmente vivimos una terrible recesión económica, hay comercios que venden con el 80% de descuento intentando obtener por lo menos los costos y no declararse en quiebra. Hay muchas personas sin trabajo, pensando qué harán para mantener a sus familias. El problema económico es más fuerte de lo que pensamos y también tiene que ver con Dios.
Job siendo íntegro lo perdió todo y la esposa le reclamó diciéndole: “porqué no maldices a Dios y te mueres, no es posible que aún conservas tu integridad”. Ella se desesperó y provocó tentación frente a los problemas económicos. Es frecuente que tu integridad tambalee ante la falta de dinero porque la sana economía es importante incluso para una pareja que se ama.
Si el oro se purifica por fuego, nuestra fe también. Seamos afligidos si es necesario para convertir esa fe sencilla en una preciosa como el oro. La fe en medio de la crisis y los problemas se convierte en algo imponente, más allá de cualquiera que hayamos visto. Dale gloria a Dios por eso y no rechaces la aflicción que prueba tu fe.
La fe es más poderosa que todo el dinero del mundo. Si perdiste un salario, no tienes cuenta bancaria o posición económica, ve dentro de ti la fe preciosa que tienes porque esa misma volverá a producir todo. Dios es el ejemplo, hizo todo lo que hay sin un centavo, solo habló la Palabra. Imítalo, no hables tus dudas, no digas que no ves la salida. Recuerda que la fe es convicción de lo que no se ve.
Muchos estudiaron y sacaron una carrera con la idea de asegurarse el futuro. Ahora ese mismo conocimiento puede ser un impedimento si limita tu fe en medio de la crisis. Incluso los profesionales están pasando dificultades y se ven en la necesidad de cerrar sus negocios, pero si tienen fe todo podrá restaurarse. El Dios que un día te dio la oportunidad de superarte no ha quebrado, Su Palabra no pasará y si le crees podrás levantarte.
Cada vez que me acerco al Señor con dudas sobre los proyectos que emprendo, Él me da la misma respuesta: “créeme en la construcción del templo, créeme por tu salud, créeme por la multiplicación de la iglesia, créeme, créeme, ten fe, confía en las noches de gloria, ten fe en el éxito de los congresos, sigue creyendo, no pierdas la fe”. Tú puedes tener más paciencia de lo que piensas, no te limites. Si estudiaste y te preparaste seguro tienes las herramientas para salir adelante, sólo te falta confirmar tu fe y entregarte en las manos del que todo lo puede. Lee la Biblia, verás que es un libro de crisis y de cómo la superan los hombres de fe. Allí no se habla de cuánto estudian los creyentes sino de cuánto confían en Dios. Pon tus ojos y fe en ese mismo Dios que da sabiduría, tal como lo hicieron Abraham, Sara, Isaac, Moisés, Caleb, Nehemías, Sansón y los discípulos de Jesús. La misma tierra y los cielos pasan pero Su Palabra trasciende.
No olvides que la falta de confianza en Dios es uno de los peores pecados. Tu fe es más valiosa que el oro y es seguro que Dios te sacará de la prueba si le demuestras tu convicción.
Los frutos de la fe
Marcos 5:25-29 relata: Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
.
Pocos versículos son tan catastróficos como el que describe la situación de esta mujer. Nota que ella se quedó sin nada y sufrió a todo nivel. Era rechazada, incluso podían apedrearla hasta morir si se acercaba a algún hombre. Sin embargo se arriesgó porque había llegado al límite y su fe en Jesús era lo único que tenía. Así que luchó para llegar a donde Él estaba y poder tocarlo. Es probable que Jesús le dijera: “no temas porque no has tocado a un hombre, has tocado a Dios”. Entonces vio su milagro y fue sana.
Seguramente muchos hemos pasado por situaciones parecidas o menos trágicas pero igual de desesperadas. No importa cuántos años transcurran si estás convencido de que un día todo mejorará. Debes tener la fe para soportar lo que venga.
Cuando el dinero se termina y piensas que no te queda nada, vuelve tu mirada al Señor y apóyate en esa fe más preciosa que todo lo que puedas ganar en la vida.
El día que terminemos de construir Ciudad de Dios tendré que buscar otro reto porque no puedo vivir sin utilizar mi fe. Dice Efesios que incluso la gracia funciona por fe así que es imposible enterrarla o hacerla a un lado, por el contrario, no dejes de utilizarla y hacerla crecer. La Biblia dice que imites la fe de tus pastores. Yo espero que actúes con esa misma fe que me impulsa a emprender todo lo que hago. Como iglesia debemos tener una misma fe productiva. No mires lo que has perdido, no es posible lamentarse por lo que ya se acabó, mira la fe que tienes y levántate.
Recibe a Jesús en tu corazón para que Su gracia perdone tus pecados y te de la vida eterna. Reconócele como tu Señor y Salvador. Él te dará esa fe poderosa con la cual recuperarás todo lo que has perdido y te levantarás como nunca imaginaste.
DOS RAZONES POR LAS CUALES SER SANTOS
El agradecimiento por la redención y la posibilidad de ser templo del Espíritu Santo deben motivarnos a buscar la santidad.
Imagina al pecado personificado en algo que tienes cerca. La decisión correcta sería alejarte todo lo que puedas y acercarte más a Dios. Solamente poner distancia entre la tentación y tú, no es suficiente, además debes buscar la proximidad del Señor.
La gracia de Dios
Efesios 2:1-10 dice: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
El día que conociste a Dios y le entregaste tu corazón, seguramente te sentías tan puro y tranquilo que nada era imposible para ti. El hecho de nacer en un hogar cristiano no garantiza que lo seas, así como nacer en un hospital no te asegura que seas médico algún día. La decisión de recibir la gracia de Dios es tuya.
Ser santos por gratitud
Romanos 6:1-2 nos cuestiona: ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
Cuando no realizas un trabajo de la universidad mientes buscando excusas. Luego le pides perdón al Señor y recibes Su gracia y misericordia. Muchas veces podemos caer en el círculo vicioso de pecar y pedir perdón, aunque lo correcto es evitar caer en tentación.
Aléjate de esa rutina de falso arrepentimiento. Dios perdona pero no es correcto abusar de Su gracia. Muchas veces olvidamos el precio que nuestro Señor pagó por alcanzarnos la santidad. Jesús dio su vida para que pudiéramos ser puros delante de la presencia del Padre.
Si quieres ser santo debes recordar ese sacrificio y honrar el día que Él murió para salvarnos. La primera y más importante razón para buscar la santidad es agradecer al Señor su gran muestra de amor por nosotros. No lo olvides nunca. Si tienes en mente Su inmensa bondad, te aseguro que sabrás cómo mantener tu cuerpo limpio.
Ser digna morada para el Espíritu Santo
En Juan 16:7 leemos: Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
Jesús dice que enviará alguien mejor. Imagina lo importante y maravilloso que es el Espíritu Santo para que Él mismo lo diga. Dios siempre quiere bendecirte con todo lo que te conviene. Escúchale y obedece sus recomendaciones.
1ra. de Corintios 12:3 nos recuerda: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
La única forma de llamar “Señor” a Jesús es recibiendo al Espíritu Santo. No hay otra forma. Recuerda que el Padre, el Hijo y el Espíritu son uno y no se pueden separar. Entrégales tu ser para alcanzar una vida plena.
Romanos 8:14-17 comparte: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
Sin el Espíritu de Dios no podemos recibir nada de Él. Todo cuánto viene de Sus manos se aprecia a través del Espíritu Santo.
Romanos 5:5 dice: Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
El amor de Dios sólo se derrama en tu corazón por medio del Espíritu Santo, si no existiera no podrías recibirlo. Además, Él es quien nos brinda los dones y nos permite la comunicación con el Padre. Así que debes prepararte como una morada digna para recibirle porque quiere y debe habitar en ti. De la misma forma como dispones las mejores habitaciones para recibir a personas importantes, debes buscar la santidad porque tú eres Su casa.
1ra Corintios 6:18-20 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y está diseñado para Él como el anillo de bodas para el esposo. Debes darle el mejor lugar que puedas. Muchos cuidan su cuerpo por apariencia, salud y vanidad, pero la verdadera razón debe ser prepararlo para que el Espíritu Santo lo habite. Al guardar tu cuerpo le demuestras amor y respeto a Dios.
El Señor nos dice: “Tu cuerpo no está hecho para pecado sino para que mi presencia este contigo”. Él quiere recordarte que estás hecho para recibirle, quiere llenarte y habitar en ti. Si le recibes, te embriagará y colmará tu sed como nada en el mundo. Pídele al Padre que te inunde con Su Espíritu. La gracia es más insistente y poderosa que el pecado. Entrégale tu vida al Señor para que Su Espíritu te acompañe a donde vayas.
Imagina al pecado personificado en algo que tienes cerca. La decisión correcta sería alejarte todo lo que puedas y acercarte más a Dios. Solamente poner distancia entre la tentación y tú, no es suficiente, además debes buscar la proximidad del Señor.
La gracia de Dios
Efesios 2:1-10 dice: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
El día que conociste a Dios y le entregaste tu corazón, seguramente te sentías tan puro y tranquilo que nada era imposible para ti. El hecho de nacer en un hogar cristiano no garantiza que lo seas, así como nacer en un hospital no te asegura que seas médico algún día. La decisión de recibir la gracia de Dios es tuya.
Ser santos por gratitud
Romanos 6:1-2 nos cuestiona: ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
Cuando no realizas un trabajo de la universidad mientes buscando excusas. Luego le pides perdón al Señor y recibes Su gracia y misericordia. Muchas veces podemos caer en el círculo vicioso de pecar y pedir perdón, aunque lo correcto es evitar caer en tentación.
Aléjate de esa rutina de falso arrepentimiento. Dios perdona pero no es correcto abusar de Su gracia. Muchas veces olvidamos el precio que nuestro Señor pagó por alcanzarnos la santidad. Jesús dio su vida para que pudiéramos ser puros delante de la presencia del Padre.
Si quieres ser santo debes recordar ese sacrificio y honrar el día que Él murió para salvarnos. La primera y más importante razón para buscar la santidad es agradecer al Señor su gran muestra de amor por nosotros. No lo olvides nunca. Si tienes en mente Su inmensa bondad, te aseguro que sabrás cómo mantener tu cuerpo limpio.
Ser digna morada para el Espíritu Santo
En Juan 16:7 leemos: Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
Jesús dice que enviará alguien mejor. Imagina lo importante y maravilloso que es el Espíritu Santo para que Él mismo lo diga. Dios siempre quiere bendecirte con todo lo que te conviene. Escúchale y obedece sus recomendaciones.
1ra. de Corintios 12:3 nos recuerda: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
La única forma de llamar “Señor” a Jesús es recibiendo al Espíritu Santo. No hay otra forma. Recuerda que el Padre, el Hijo y el Espíritu son uno y no se pueden separar. Entrégales tu ser para alcanzar una vida plena.
Romanos 8:14-17 comparte: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
Sin el Espíritu de Dios no podemos recibir nada de Él. Todo cuánto viene de Sus manos se aprecia a través del Espíritu Santo.
Romanos 5:5 dice: Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
El amor de Dios sólo se derrama en tu corazón por medio del Espíritu Santo, si no existiera no podrías recibirlo. Además, Él es quien nos brinda los dones y nos permite la comunicación con el Padre. Así que debes prepararte como una morada digna para recibirle porque quiere y debe habitar en ti. De la misma forma como dispones las mejores habitaciones para recibir a personas importantes, debes buscar la santidad porque tú eres Su casa.
1ra Corintios 6:18-20 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y está diseñado para Él como el anillo de bodas para el esposo. Debes darle el mejor lugar que puedas. Muchos cuidan su cuerpo por apariencia, salud y vanidad, pero la verdadera razón debe ser prepararlo para que el Espíritu Santo lo habite. Al guardar tu cuerpo le demuestras amor y respeto a Dios.
El Señor nos dice: “Tu cuerpo no está hecho para pecado sino para que mi presencia este contigo”. Él quiere recordarte que estás hecho para recibirle, quiere llenarte y habitar en ti. Si le recibes, te embriagará y colmará tu sed como nada en el mundo. Pídele al Padre que te inunde con Su Espíritu. La gracia es más insistente y poderosa que el pecado. Entrégale tu vida al Señor para que Su Espíritu te acompañe a donde vayas.
UN ESCUDO MAS PODEROSO QUE EL ORO
La fe, sabiduría y confianza en el Señor son más importantes que el oro y la plata. Entrégale tu vida para que Él sea refugio y seguridad en medio de las tribulaciones.
Hay cosas más valiosas que el dinero. El apóstol Pedro nos dice que la fe es una de ellas y realmente es más poderosa que todo cuanto puedas tener en este mundo. No hay problema sin solución cuando creemos y confiamos en el Señor. Perder nuestro negocio, casa o trabajo nos hace sentir inseguros, por el contrario, el dinero nos da seguridad porque pensamos que tendremos la capacidad de afrontar cualquier situación. Si tu esposo te dice que lo despidieron, sabrás que tu familia se enfrentará a una seria dificultad, más aún sin ahorros, pero toda incertidumbre se disipa con la fe en Dios. No es bueno casarse por interés pero sí hay que tener la sabiduría de escoger como pareja de vida a alguien responsable y trabajador con quien podamos construir una familia estable.
Buscar al Señor en medio de una dificultad no es malo, al contrario, Él anhela ayudarte y ser tu seguridad en medio de la crisis. Pero no lo busques solamente por eso porque el mensaje que le envías es “necesito que me bendigas solamente cuando estoy mal”. Asegúrate de buscarle siempre para que el mensaje sea “bendíceme en todo momento”. No debe haber problema o prosperidad que te aparten de Su lado.
Escudos poderosos
Eclesiastés 7:12 dice: Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores.
Eclesiastés 7:12-14 (Biblia al día) dice: Todo se puede obtener con sabiduría o con dinero, pero en ser sabio hay muchas ventajas. Observa los métodos de Dios, y ponte en armonía con ellos. No vayas en contra de la naturaleza. Disfruta de la prosperidad siempre que puedas, y cuando lleguen los malos tiempos, reconoce que la una y los otros proceden de Dios, para que todos se den cuenta de que no hay nada seguro en esta vida.
Es cierto que debemos estudiar y tener dinero para defendernos en la vida. La Biblia no lo niega pero también dice que más vale ser sabio que rico e inteligente. Conozco un abogado brillante que tiene varias maestrías y negocios prósperos pero también tiene cuatro matrimonios frustrados. Poseer conocimiento no te hace el mejor padre, esposo o administrador. Sólo Dios puede darte esa sabiduría que va más allá de cualquier inteligencia humana. Si eres sabio y tienes fe recuperarás cualquier cosa.
También es cierto que nuestros fracasos pueden convertirse en aprendizaje para alcanzar sabiduría. Si perdiste a tu familia por edificar una empresa que al final también fracasó, preocúpate por recuperar primero a tus seres queridos y aprende a valorar lo realmente importante. Es más sabio dedicar tiempo a tu familia y salud que a un negocio. Aprende a establecer prioridades y a disfrutar de lo que Dios te da, de lo contrario alguien más lo hará. Recuerda que al morir nada nos llevamos. Cuando estábamos recién casados, Sonia y yo ahorrábamos para comprar nuestra primera casa. Nos sacrificábamos tanto que incluso cada fin de semana comprábamos un menú de pollo para los dos. Entonces mi suegro, sabiamente me dijo: “te felicito porque eres un hombre responsable que provee a mi hija, pero te encargo que también disfrutes con ella de lo que puedan. Si te limitas tanto, puede que la lleves a la playa cuando ya no se puedan poner un traje de baño”. Encuentra el balance entre la sana prosperidad y la avaricia. Recuerda que no hay nada seguro en la vida más que el Señor y lo que tienes hoy puede perderse mañana.
La verdadera esperanza
En 1ra. a Timoteo 6:17-19 leemos: A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.
La riqueza luce mejor en los humildes y la pobreza luce mal en los orgullosos. No pongas tu esperanza en la prosperidad incierta. Dios es el único que nos da en abundancia para que disfrutemos. Hay personas que compran cosas y no las usan. Tienen un carro nítido en el garage, una bonita parrilla con la que nunca cocinan para su familia y ropa nueva en el clóset. Un amigo guardaba muy bien sus joyas en casa y nunca las usaba por temor a que se las robaran. Entonces, le dije que incluso donde las tenía podían llevárselas. Cierto día me contó que se puso un anillo y cuando volvió a casa se encontró con que los ladrones se habían entrado y robado muchas cosas incluyendo sus joyas. El anillo que usaba fue lo único que le quedó.
No pongas tus esperanzas en las cosas materiales; no eres mejor persona por tener una casa grande o un buen carro, mucho menos si lo que posees te roba la paz. Enfócate, lo único que te hace una mejor persona es vivir en comunión con Dios y compartir lo que tienes. A través del apóstol Pablo, Dios dice que nos provee para que disfrutemos y seamos generosos, pero no para atesorar y depositar nuestras esperanzas en el mundo y sus banalidades.
Roca y fortaleza
Salmo 144:1-2 nos comparte: Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra; Misericordia mía y mi castillo, Fortaleza mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado; El que sujeta a mi pueblo debajo de mí.
Dale gloria a Dios por Su promesa de ser tu escudo. La ciencia y el dinero son “un” escudo, pero Dios es “tu” escudo. Pon atención y nota la diferencia, no es lo mismo protegerse con cualquier escudo que con Dios que es el escudo por excelencia. Él es tu defensor personal. Puede faltarte el dinero y la plata, pero tu escudo siempre estará contigo, así que no temas. No es lo mismo tener un líder que tener el líder correcto, así como es preferible tener a “tu padre” que a “un padre” que no está comprometido contigo ni puede apoyarte en las dificultades. Créele y será “tu escudo”, entonces podrás decir que no has visto justo desamparado ni a su simiente que mendigue pan, porque Dios es refugio en tiempos de angustia.
Misericordia y sabiduría para el justo
En Proverbios 2:6-7 encontramos: Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente.
Para que Dios sea tu apoyo debes buscarle y ser una persona digna. No puedes servir al mundo y al mismo tiempo clamarle por misericordia. Cuando te sientas inseguro de la situación que te rodea, confía en Él pero antes asegúrate de hacerlo con un corazón limpio y renovado.
1ra. de Pedro 1: 17-19 recuerda: Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
Dios envió a Su hijo a derramar Su sangre para rescatarnos. Nos compró con algo que no se corrompe y es más valioso que el oro y la plata. Así que no pretendas lograr la salvación haciendo obras con dinero. Si ofrendas para tranquilizar tu conciencia, te equivocas. Fuiste salvo para caminar en buenas obras pero no hay obra que pueda darte la salvación que sólo la sangre de Jesús otorga. En cualquier situación, es la misericordia del Señor lo que te ayuda, no hay nada material que sustituya Su gracia y poder. Si caminas en Su presencia no temas porque la sangre de Cristo continúa protegiéndote. Busca la estabilidad y seguridad que sólo Dios provee.
A veces dudamos porque la vida es difícil y debemos satisfacer muchas necesidades, especialmente si hay personas que dependen de nosotros, pero no olvides que Dios es nuestro escudo y fortaleza. Si tienes fe, sabiduría y confías en Su promesa de salvación, podrás recuperar todo lo que hayas perdido. Tu Padre es bueno y aunque andes en valles de sombra te protegerá para que reposes con tranquilidad.
Entrégale tu corazón y pídele que perdone tus pecados. Pon tu esperanza en Él y agradécele la capacidad de considerarte una nueva persona en Su nombre. Él nunca te abandonará porque es tu escudo y estabilidad en medio de cualquier tormenta.
Hay cosas más valiosas que el dinero. El apóstol Pedro nos dice que la fe es una de ellas y realmente es más poderosa que todo cuanto puedas tener en este mundo. No hay problema sin solución cuando creemos y confiamos en el Señor. Perder nuestro negocio, casa o trabajo nos hace sentir inseguros, por el contrario, el dinero nos da seguridad porque pensamos que tendremos la capacidad de afrontar cualquier situación. Si tu esposo te dice que lo despidieron, sabrás que tu familia se enfrentará a una seria dificultad, más aún sin ahorros, pero toda incertidumbre se disipa con la fe en Dios. No es bueno casarse por interés pero sí hay que tener la sabiduría de escoger como pareja de vida a alguien responsable y trabajador con quien podamos construir una familia estable.
Buscar al Señor en medio de una dificultad no es malo, al contrario, Él anhela ayudarte y ser tu seguridad en medio de la crisis. Pero no lo busques solamente por eso porque el mensaje que le envías es “necesito que me bendigas solamente cuando estoy mal”. Asegúrate de buscarle siempre para que el mensaje sea “bendíceme en todo momento”. No debe haber problema o prosperidad que te aparten de Su lado.
Escudos poderosos
Eclesiastés 7:12 dice: Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores.
Eclesiastés 7:12-14 (Biblia al día) dice: Todo se puede obtener con sabiduría o con dinero, pero en ser sabio hay muchas ventajas. Observa los métodos de Dios, y ponte en armonía con ellos. No vayas en contra de la naturaleza. Disfruta de la prosperidad siempre que puedas, y cuando lleguen los malos tiempos, reconoce que la una y los otros proceden de Dios, para que todos se den cuenta de que no hay nada seguro en esta vida.
Es cierto que debemos estudiar y tener dinero para defendernos en la vida. La Biblia no lo niega pero también dice que más vale ser sabio que rico e inteligente. Conozco un abogado brillante que tiene varias maestrías y negocios prósperos pero también tiene cuatro matrimonios frustrados. Poseer conocimiento no te hace el mejor padre, esposo o administrador. Sólo Dios puede darte esa sabiduría que va más allá de cualquier inteligencia humana. Si eres sabio y tienes fe recuperarás cualquier cosa.
También es cierto que nuestros fracasos pueden convertirse en aprendizaje para alcanzar sabiduría. Si perdiste a tu familia por edificar una empresa que al final también fracasó, preocúpate por recuperar primero a tus seres queridos y aprende a valorar lo realmente importante. Es más sabio dedicar tiempo a tu familia y salud que a un negocio. Aprende a establecer prioridades y a disfrutar de lo que Dios te da, de lo contrario alguien más lo hará. Recuerda que al morir nada nos llevamos. Cuando estábamos recién casados, Sonia y yo ahorrábamos para comprar nuestra primera casa. Nos sacrificábamos tanto que incluso cada fin de semana comprábamos un menú de pollo para los dos. Entonces mi suegro, sabiamente me dijo: “te felicito porque eres un hombre responsable que provee a mi hija, pero te encargo que también disfrutes con ella de lo que puedan. Si te limitas tanto, puede que la lleves a la playa cuando ya no se puedan poner un traje de baño”. Encuentra el balance entre la sana prosperidad y la avaricia. Recuerda que no hay nada seguro en la vida más que el Señor y lo que tienes hoy puede perderse mañana.
La verdadera esperanza
En 1ra. a Timoteo 6:17-19 leemos: A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.
La riqueza luce mejor en los humildes y la pobreza luce mal en los orgullosos. No pongas tu esperanza en la prosperidad incierta. Dios es el único que nos da en abundancia para que disfrutemos. Hay personas que compran cosas y no las usan. Tienen un carro nítido en el garage, una bonita parrilla con la que nunca cocinan para su familia y ropa nueva en el clóset. Un amigo guardaba muy bien sus joyas en casa y nunca las usaba por temor a que se las robaran. Entonces, le dije que incluso donde las tenía podían llevárselas. Cierto día me contó que se puso un anillo y cuando volvió a casa se encontró con que los ladrones se habían entrado y robado muchas cosas incluyendo sus joyas. El anillo que usaba fue lo único que le quedó.
No pongas tus esperanzas en las cosas materiales; no eres mejor persona por tener una casa grande o un buen carro, mucho menos si lo que posees te roba la paz. Enfócate, lo único que te hace una mejor persona es vivir en comunión con Dios y compartir lo que tienes. A través del apóstol Pablo, Dios dice que nos provee para que disfrutemos y seamos generosos, pero no para atesorar y depositar nuestras esperanzas en el mundo y sus banalidades.
Roca y fortaleza
Salmo 144:1-2 nos comparte: Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra; Misericordia mía y mi castillo, Fortaleza mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado; El que sujeta a mi pueblo debajo de mí.
Dale gloria a Dios por Su promesa de ser tu escudo. La ciencia y el dinero son “un” escudo, pero Dios es “tu” escudo. Pon atención y nota la diferencia, no es lo mismo protegerse con cualquier escudo que con Dios que es el escudo por excelencia. Él es tu defensor personal. Puede faltarte el dinero y la plata, pero tu escudo siempre estará contigo, así que no temas. No es lo mismo tener un líder que tener el líder correcto, así como es preferible tener a “tu padre” que a “un padre” que no está comprometido contigo ni puede apoyarte en las dificultades. Créele y será “tu escudo”, entonces podrás decir que no has visto justo desamparado ni a su simiente que mendigue pan, porque Dios es refugio en tiempos de angustia.
Misericordia y sabiduría para el justo
En Proverbios 2:6-7 encontramos: Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente.
Para que Dios sea tu apoyo debes buscarle y ser una persona digna. No puedes servir al mundo y al mismo tiempo clamarle por misericordia. Cuando te sientas inseguro de la situación que te rodea, confía en Él pero antes asegúrate de hacerlo con un corazón limpio y renovado.
1ra. de Pedro 1: 17-19 recuerda: Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
Dios envió a Su hijo a derramar Su sangre para rescatarnos. Nos compró con algo que no se corrompe y es más valioso que el oro y la plata. Así que no pretendas lograr la salvación haciendo obras con dinero. Si ofrendas para tranquilizar tu conciencia, te equivocas. Fuiste salvo para caminar en buenas obras pero no hay obra que pueda darte la salvación que sólo la sangre de Jesús otorga. En cualquier situación, es la misericordia del Señor lo que te ayuda, no hay nada material que sustituya Su gracia y poder. Si caminas en Su presencia no temas porque la sangre de Cristo continúa protegiéndote. Busca la estabilidad y seguridad que sólo Dios provee.
A veces dudamos porque la vida es difícil y debemos satisfacer muchas necesidades, especialmente si hay personas que dependen de nosotros, pero no olvides que Dios es nuestro escudo y fortaleza. Si tienes fe, sabiduría y confías en Su promesa de salvación, podrás recuperar todo lo que hayas perdido. Tu Padre es bueno y aunque andes en valles de sombra te protegerá para que reposes con tranquilidad.
Entrégale tu corazón y pídele que perdone tus pecados. Pon tu esperanza en Él y agradécele la capacidad de considerarte una nueva persona en Su nombre. Él nunca te abandonará porque es tu escudo y estabilidad en medio de cualquier tormenta.
PROVOCADORES DE UNA HERENCIA
La obediencia al Señor garantiza un futuro de bendición para tu descendencia. Provoca Su misericordia con tu vida de entrega y compromiso.
La conducta de cada persona tiene poder para definir el futuro de su familia en las generaciones venideras. Somos responsables de lo que hacemos y dejamos de hacer. Nuestros actos definen lo que obtenemos en la vida, entonces debe regirse por principios, valores y pensamientos de bien. La herencia es poderosa e inevitable, o sea que, sin importar tu edad o estado civil, eres capaz de construirla para tus descendientes. La Biblia habla de muchas herencias, algunas buenas y otras no tanto. Es algo inevitable que debemos cultivar o romper.
Hace tiempo tuve que orar por un niño que padecía una enfermedad hereditaria. Hay muchos padecimientos que se heredan. La diabetes, obesidad, afecciones cardíacas y algunos tipos de cáncer son ejemplos tangibles. Las adicciones como el alcoholismo y la tendencia a ser fumador también lo son. Aunque deseamos que nuestros hijos sean como nosotros, es seguro que nadie quiere heredarles enfermedades ni desgracias. Sin embargo, muy pocos pelean, luchan y se esfuerzan por romper con esas maldiciones.
Esfuérzate por construir un futuro prometedor para tus hijos. Aunque seas soltero y aún no pienses casarte, desde ahora puedes definir e iniciar la herencia que deseas legar a tus futuras generaciones. Dios desea bendecir a tu familia durante toda su historia y años venideros. Puso su mirada en ti, te escogió para marcar un futuro diferente para tu descendencia, quiere lavarte con su sangre, transformarte y romper cualquier cadena de maldición porque ve en ti alguien que le ama y obedece.
Romper cadenas de maldición
En Exódo 20, 1-17 leemos: Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
La Palabra es clara, el Señor busca obediencia. Los 10 mandamientos son directos y transparentes, no hay nada que discutir, así los hizo para que comprendamos lo que espera de nosotros. Cumplirlos tal vez es difícil pero no imposible, además, nos trae bendición y asegura Su respuesta en nuestras vidas. Hacerlos nuestra guía es una evidencia de fe y el primer paso para construir una promesa que alcance a toda nuestra familia.
Personalmente me sucedió, tuve que romper con ciertas prácticas que me enseñaron y que limitaban la bendición que podía recibir y heredar a mis descendientes. Anhelaba encontrar al Señor y por ridículo que suene, terminé buscándolo hasta en las pirámides de Egipto. Pero Él dice que no debemos hacernos imágenes con nada porque Su ley nos alcanzará hasta la tercera y cuarta generación. Si crees en imágenes, estás garantizando un legado de maldición. El futuro que heredemos depende de nuestras prácticas y actitudes. Me enseñaron y aprendí idolatría pero descubrí esta Palabra y rectifiqué para evitarle tragedias a mi generación venidera. No quiero que mis hijos me reclamen su desdicha por mis antiguas costumbres. Dios amarró la maldición a la idolatría porque es una falta muy grave. Él no es malo, no quiere destruirte pero nos advierte, así como lo hizo con el pueblo que intentaba adorar un becerro de oro. Recuerda que Él no habita en una imagen sino en tu corazón y anhela darte una herencia de bendición.
Yo tuve que romper con alcoholismo, hechicería, adivinación y enfermedades cardíacas. Me propuse descubrir lo que heredaría de mi familia y romper con toda maldición. Hacerlo es bueno pero no suficiente, porque para heredar un futuro de bendición debes construir con tus actos y Dios nos dice cómo hacerlo.
Obediencia que multiplica bendición
Génesis 22: 9-18 dice: Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
Abraham actuó de esta forma porque Jehová se lo pidió. Isaac, su hijo amado, era el resultado de un proceso de fe de muchos años. Imagina que Dios te pida sacrificarle a tu querido hijo, por el cual has luchado durante tanto tiempo. Seguramente intentarías que te acepte el mejor cordero a cambio, pero si Dios insiste, deberías dárselo aunque no quieras.
Entonces, cuando Abraham iba a degollar a Isaac, el ángel lo detuvo. Su obediencia fue probada y sirvió de base para una herencia de bendición. Nota que el hijo fue sacrificado aunque al final no fue necesario matarlo. Dios provee bendición y multiplica una descendencia vencedora si le damos lo más valioso que tenemos y demostramos que tiene el primer lugar en nuestro corazón. Ser obediente a Sus designios asegura grandes promesas para tu familia durante muchos años.
La generación bendecida
Génesis 26:12-25 relata: Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia. Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra. Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho. E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí. Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado. Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas, los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él. Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna. Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra. Y de allí subió a Beerseba. Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo. Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo.
Entonces llegó el tiempo de ver la promesa. Al principio le fue mal, pero luego Jehová lo bendijo con gran prosperidad. Dios declaró una palabra sobre las generaciones de Abraham y la cumplió porque le dio la victoria a Isaac sobre sus enemigos. Esta fue la maravillosa herencia de un padre obediente y dispuesto a sacrificar lo que más amaba.
Tener una práctica contraria a los mandamientos nos maldice hasta la tercera y cuarta generación. Cumplir los mandamientos nos libra de la maldición, pero puedes ir más allá y provocar a Dios con tu obediencia. Es posible sacar de Su boca las palabras que tengan el poder de asegurar un futuro para tus hijos. Entonces, cuando los veas luchar por alcanzar sus promesas, sabrás que vencerán porque tú les has heredado bien.
La voluntad del Señor es bendecir por generaciones y para lograrlo necesita hombres obedientes que nunca le nieguen lo que pida. Evita que tus hijos tengan que romper cadenas de alcoholismo, enfermedad y brujería, no hagas que se avergüencen de tu conducta, no les heredes pobreza, desdicha y deudas. Lucha para que tengan un futuro próspero que te permita morir tranquilo, con la certeza de que Dios los tiene en sus manos y que nada les faltará. Tu conducta, obediencia y fidelidad son generadoras de esa bendición. Ellos agradecerán que permanezcas en Sus caminos y rompas las cadenas del pecado. La bendición de un Isaac necesita la obediencia de un Abraham.
Herencia de santidad
Todos daríamos la vida por nuestros hijos y eso es lo que Dios anhela. Él desea borrar cualquier pecado, darte la vida eterna y establecer su reino en cada hogar. Asegúrales un futuro lleno del Señor. Yo lo decidí cuando dejé de lado las prácticas que había aprendido, renuncié al alcohol, rompí con maldiciones generacionales y empecé a provocar a Dios con mi buena conducta.
En febrero acompañé al pastor Cash a una actividad en la ciudad de Quetzaltenango en el interior de país. Acababa de llevar a mi hija a sacar su visa americana y encontré el pasaporte en mi saco. Cuando el predicador nos pidió que oráramos por nuestros hijos, saqué el pasaporte y pedí al Señor que los tomara como servidores. Luego se acercó un hombre, tomó el pasaporte de mi hija y me dijo: “Dios dice que te bendecirá y que bendecirá a tus hijos porque ellos le servirán fielmente.” Estoy seguro que cumplirá Su palabra porque me ha visto como un padre que le ama y obedece.
Pídele al Señor que gobierne tu casa, rompa toda atadura de maldición y escriba el nombre de tu familia en el libro de la vida. Entrégate a Él y empieza una nueva historia llena de promesas. Tú y tus generaciones venideras tendrán un futuro de bendición porque ese es el destino de aquellos que le obedecen.
La conducta de cada persona tiene poder para definir el futuro de su familia en las generaciones venideras. Somos responsables de lo que hacemos y dejamos de hacer. Nuestros actos definen lo que obtenemos en la vida, entonces debe regirse por principios, valores y pensamientos de bien. La herencia es poderosa e inevitable, o sea que, sin importar tu edad o estado civil, eres capaz de construirla para tus descendientes. La Biblia habla de muchas herencias, algunas buenas y otras no tanto. Es algo inevitable que debemos cultivar o romper.
Hace tiempo tuve que orar por un niño que padecía una enfermedad hereditaria. Hay muchos padecimientos que se heredan. La diabetes, obesidad, afecciones cardíacas y algunos tipos de cáncer son ejemplos tangibles. Las adicciones como el alcoholismo y la tendencia a ser fumador también lo son. Aunque deseamos que nuestros hijos sean como nosotros, es seguro que nadie quiere heredarles enfermedades ni desgracias. Sin embargo, muy pocos pelean, luchan y se esfuerzan por romper con esas maldiciones.
Esfuérzate por construir un futuro prometedor para tus hijos. Aunque seas soltero y aún no pienses casarte, desde ahora puedes definir e iniciar la herencia que deseas legar a tus futuras generaciones. Dios desea bendecir a tu familia durante toda su historia y años venideros. Puso su mirada en ti, te escogió para marcar un futuro diferente para tu descendencia, quiere lavarte con su sangre, transformarte y romper cualquier cadena de maldición porque ve en ti alguien que le ama y obedece.
Romper cadenas de maldición
En Exódo 20, 1-17 leemos: Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
La Palabra es clara, el Señor busca obediencia. Los 10 mandamientos son directos y transparentes, no hay nada que discutir, así los hizo para que comprendamos lo que espera de nosotros. Cumplirlos tal vez es difícil pero no imposible, además, nos trae bendición y asegura Su respuesta en nuestras vidas. Hacerlos nuestra guía es una evidencia de fe y el primer paso para construir una promesa que alcance a toda nuestra familia.
Personalmente me sucedió, tuve que romper con ciertas prácticas que me enseñaron y que limitaban la bendición que podía recibir y heredar a mis descendientes. Anhelaba encontrar al Señor y por ridículo que suene, terminé buscándolo hasta en las pirámides de Egipto. Pero Él dice que no debemos hacernos imágenes con nada porque Su ley nos alcanzará hasta la tercera y cuarta generación. Si crees en imágenes, estás garantizando un legado de maldición. El futuro que heredemos depende de nuestras prácticas y actitudes. Me enseñaron y aprendí idolatría pero descubrí esta Palabra y rectifiqué para evitarle tragedias a mi generación venidera. No quiero que mis hijos me reclamen su desdicha por mis antiguas costumbres. Dios amarró la maldición a la idolatría porque es una falta muy grave. Él no es malo, no quiere destruirte pero nos advierte, así como lo hizo con el pueblo que intentaba adorar un becerro de oro. Recuerda que Él no habita en una imagen sino en tu corazón y anhela darte una herencia de bendición.
Yo tuve que romper con alcoholismo, hechicería, adivinación y enfermedades cardíacas. Me propuse descubrir lo que heredaría de mi familia y romper con toda maldición. Hacerlo es bueno pero no suficiente, porque para heredar un futuro de bendición debes construir con tus actos y Dios nos dice cómo hacerlo.
Obediencia que multiplica bendición
Génesis 22: 9-18 dice: Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
Abraham actuó de esta forma porque Jehová se lo pidió. Isaac, su hijo amado, era el resultado de un proceso de fe de muchos años. Imagina que Dios te pida sacrificarle a tu querido hijo, por el cual has luchado durante tanto tiempo. Seguramente intentarías que te acepte el mejor cordero a cambio, pero si Dios insiste, deberías dárselo aunque no quieras.
Entonces, cuando Abraham iba a degollar a Isaac, el ángel lo detuvo. Su obediencia fue probada y sirvió de base para una herencia de bendición. Nota que el hijo fue sacrificado aunque al final no fue necesario matarlo. Dios provee bendición y multiplica una descendencia vencedora si le damos lo más valioso que tenemos y demostramos que tiene el primer lugar en nuestro corazón. Ser obediente a Sus designios asegura grandes promesas para tu familia durante muchos años.
La generación bendecida
Génesis 26:12-25 relata: Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia. Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra. Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho. E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí. Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado. Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas, los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él. Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna. Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra. Y de allí subió a Beerseba. Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo. Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo.
Entonces llegó el tiempo de ver la promesa. Al principio le fue mal, pero luego Jehová lo bendijo con gran prosperidad. Dios declaró una palabra sobre las generaciones de Abraham y la cumplió porque le dio la victoria a Isaac sobre sus enemigos. Esta fue la maravillosa herencia de un padre obediente y dispuesto a sacrificar lo que más amaba.
Tener una práctica contraria a los mandamientos nos maldice hasta la tercera y cuarta generación. Cumplir los mandamientos nos libra de la maldición, pero puedes ir más allá y provocar a Dios con tu obediencia. Es posible sacar de Su boca las palabras que tengan el poder de asegurar un futuro para tus hijos. Entonces, cuando los veas luchar por alcanzar sus promesas, sabrás que vencerán porque tú les has heredado bien.
La voluntad del Señor es bendecir por generaciones y para lograrlo necesita hombres obedientes que nunca le nieguen lo que pida. Evita que tus hijos tengan que romper cadenas de alcoholismo, enfermedad y brujería, no hagas que se avergüencen de tu conducta, no les heredes pobreza, desdicha y deudas. Lucha para que tengan un futuro próspero que te permita morir tranquilo, con la certeza de que Dios los tiene en sus manos y que nada les faltará. Tu conducta, obediencia y fidelidad son generadoras de esa bendición. Ellos agradecerán que permanezcas en Sus caminos y rompas las cadenas del pecado. La bendición de un Isaac necesita la obediencia de un Abraham.
Herencia de santidad
Todos daríamos la vida por nuestros hijos y eso es lo que Dios anhela. Él desea borrar cualquier pecado, darte la vida eterna y establecer su reino en cada hogar. Asegúrales un futuro lleno del Señor. Yo lo decidí cuando dejé de lado las prácticas que había aprendido, renuncié al alcohol, rompí con maldiciones generacionales y empecé a provocar a Dios con mi buena conducta.
En febrero acompañé al pastor Cash a una actividad en la ciudad de Quetzaltenango en el interior de país. Acababa de llevar a mi hija a sacar su visa americana y encontré el pasaporte en mi saco. Cuando el predicador nos pidió que oráramos por nuestros hijos, saqué el pasaporte y pedí al Señor que los tomara como servidores. Luego se acercó un hombre, tomó el pasaporte de mi hija y me dijo: “Dios dice que te bendecirá y que bendecirá a tus hijos porque ellos le servirán fielmente.” Estoy seguro que cumplirá Su palabra porque me ha visto como un padre que le ama y obedece.
Pídele al Señor que gobierne tu casa, rompa toda atadura de maldición y escriba el nombre de tu familia en el libro de la vida. Entrégate a Él y empieza una nueva historia llena de promesas. Tú y tus generaciones venideras tendrán un futuro de bendición porque ese es el destino de aquellos que le obedecen.
LA INTEGRIDAD MAS VALIOSA QUE EL ORO
La fidelidad al Señor y tu buen nombre son como joyas preciosas que debes guardar. Recuerda que todo lo puedes en Cristo Jesús.
Hay cosas mejores que el oro. La fe y la sangre de Jesús son dos de ellas. Si estás pasando por alguna dificultad financiera, concéntrate en lo que tienes y deja de lamentarte por lo que perdiste. Cuando el bienestar económico peligra, sólo la confianza en Dios y Su gracia incorruptible pueden ayudarte.
Eclesiastés dice que el dinero es escudo, por eso cuando lo perdemos nos sentimos desprotegidos, pero recuerda que el Salmo 144:2 dice que Dios es nuestro escudo y definitivamente es más poderoso que todo el dinero del mundo. Así que no temas porque la promesa es que no hay justo desamparado ni su simiente que mendigue el pan.
Buen nombre
Proverbios 22:1 dice: De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, Y la buena fama más que la plata y el oro.
Proverbios 22:1 (Biblia al Día) dice: Si tienes que elegir, prefiere el buen nombre a las muchas riquezas; porque ser tenido en buena estima es mejor que la plata y el oro.
Tu nombre vale más que el dinero y es lo único que te identifica, incluso cuando mueras. Los nombres Nerón, Hitler, Bin Laden o Sadam Hussein no inspiran porque son sinónimos de maldad y nadie quisiera llamar a sus hijos así. Muchos utilizan los nombres bíblicos para su descendencia como amuletos de buena suerte. Esto tampoco es bueno pero nos indica que el nombre tiene un valor que debemos cuidar. Tal vez tu hija se llama Ester pero ya ha tenido varios novios durante el año, también hay muchos hombre llamados Jesús en la cárcel. Un nombre se construye con las acciones de quien lo posee. No te confundas.
Mi madre me puso Carlos porque es el nombre de rey pero eso no me hizo quien soy. A pesar de mi nombre tan bien escogido, terminé con varios apodos. Me llaman Cash porque así pronunciaba mi propio nombre cuando era niño. También me llamaban gato porque en un trabajo que tenía era muy servicial. Sin importar de qué forma me llamen, tengo una imagen sólida respaldada en mi comportamiento íntegro. Todos los nombres tienen un significado que debemos construir con obras. La oración del padre nuestro dice: “santificado sea Tu nombre” porque es importante honrar a Dios a través de nuestra vida santa y entregada a Él.
No arriesgues tu nombre comprometiéndolo en negocios poco honorables. Si fracasas y además manchas tu imagen, tendrás que irte y empezar de nuevo en otro lugar donde no te conozcan. Busca que tu nombre sea sinónimo de puntualidad, honradez y buena conducta. De esta forma serás respetado y aunque pierdas todo, podrás levantarte. Un banco asume el riesgo de dar crédito solamente a quienes tengan buen récord y demuestren la integridad de su nombre.
Construye el nombre de tu empresa y familia, fortalécelos con valores y principios. Esa es la mejor herencia y capital que puedes dar a tus hijos. Nunca te asocies con alguien que tenga mal nombre. Acércate a esas personas solamente para compartirles la Palabra. Si has manchado tu nombre, recuerda que Dios puede restaurarte con Su sangre que vale más que el oro. Como miembro de Casa de Dios o seguidor de este ministerio puedes caminar con la frente en alto porque aunque nos critiquen por la prosperidad, nunca podrán acusarnos de robar o deberle a alguien. Nuestro nombre es sinónimo de integridad y honradez.
Prosperidad en el Señor
Proverbios 22:4 recuerda: Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
Proverbios 22:4 (Biblia al Día) recuerda: La humildad y el respeto hacia el Señor llevan al hombre a la riqueza, a la honra y a una larga vida.
La voluntad de Dios es que seamos económicamente prósperos y que lo logremos de forma honrada y saludable. El Señor quiere sacarte de la escases, pero prefiere que no tengas dinero si para conseguirlo tienes que caer en tentación.
Para saber si estamos generando nuestra riqueza según Sus designios, asegúrate que lo haces trabajando honradamente, sin arriesgar tu bienestar físico y espiritual. El Señor no quiere que estés enfermo y cansado porque te matas trabajando. Él desea que le dediques tiempo y que además tengas vida familiar. Procede según Su voluntad y búscale para que dirija tus esfuerzos.
Integridad a toda prueba
En Proverbios 19:1-3 leemos: Mejor es el pobre que camina en integridad, Que el de perversos labios y fatuo. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca. La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.
El insensato nunca acepta sus errores, inclusive es capaz de culpar a Dios por lo malo que pueda sucederle. Nunca lo olvides, la integridad es más valiosa que el dinero y siempre debe ser tu elección. Niégate a cualquier propuesta ilícita que arriesgue tu buen nombre. Es mejor ser pobre íntegro que adinerado pecador. El límite lo pones tú. Conozco el caso de una empresa farmacéutica que prefirió arriesgar millones de dólares antes que poner en riesgo su buen nombre dejando en el mercado unas pastillas que podían matar a muchas personas. Ellos pudieron guardar el secreto porque el porcentaje de producto contaminado era poco, pero sus valores prevalecieron y ahora son una empresa líder en analgésicos porque se ganaron la confianza de los consumidores.
Los problemas económicos hacen que la gente blasfeme porque condicionan su vida al dinero y no a las promesas del Señor. No te comportes de acuerdo a la riqueza que tengas y bendice Su nombre sin importar tu situación financiera. Hay mucha tentación en la adversidad y siempre habrá quien cuestione tu fe ante las crisis. Especialmente en los momentos difíciles, créele y recuerda que la integridad es más valiosa que el oro.
Fidelidad en cualquier situación
Proverbios 30:1-2 cuenta: Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal. Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre.
La Biblia nos presenta a un hombre malo, que se identifica a sí mismo como una persona poco inteligente y agresiva. Él continúa diciendo: Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios. (Proverbios 30: 7-9)
Este hombre condiciona su amor a Dios a su situación económica y lo peor es que advierte que le negará de cualquier forma, en la abundancia y en la pobreza. Muchas personas mal interpretan esta escritura y piensan que el mensaje es pedir sólo lo necesario sin tener más ambición. Pero no es así porque blasfemar contra el Señor nunca será una buena acción. Menos si nuestra adoración depende del bienestar económico que tengamos.
Filipenses 4:11-13 dice: No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Por el contrario, Pablo nos enseña a bendecir a Dios en todo tiempo y circunstancia. Esa es la actitud correcta y justa. Mantén tu integridad y alaba al Señor en cualquier situación. Como pastor me sucede, recibo críticas tanto en la escases como en la abundancia, pero yo bendigo a mi Padre en todo momento porque Él es mi tranquilidad.
Hay cosas mejores que el dinero. No te afanes porque con fe e integridad saldrás adelante. Acepta a Jesús como tu Señor y Salvador. Pídele perdón por tus pecados y agradécele la oportunidad de nacer de nuevo. Imita a Pablo y busca al Señor en todo momento, bendice Su nombre para que te ayude a edificar el tuyo. Todo lo puedes en Cristo que te fortalece para mantener tu integridad.
Hay cosas mejores que el oro. La fe y la sangre de Jesús son dos de ellas. Si estás pasando por alguna dificultad financiera, concéntrate en lo que tienes y deja de lamentarte por lo que perdiste. Cuando el bienestar económico peligra, sólo la confianza en Dios y Su gracia incorruptible pueden ayudarte.
Eclesiastés dice que el dinero es escudo, por eso cuando lo perdemos nos sentimos desprotegidos, pero recuerda que el Salmo 144:2 dice que Dios es nuestro escudo y definitivamente es más poderoso que todo el dinero del mundo. Así que no temas porque la promesa es que no hay justo desamparado ni su simiente que mendigue el pan.
Buen nombre
Proverbios 22:1 dice: De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, Y la buena fama más que la plata y el oro.
Proverbios 22:1 (Biblia al Día) dice: Si tienes que elegir, prefiere el buen nombre a las muchas riquezas; porque ser tenido en buena estima es mejor que la plata y el oro.
Tu nombre vale más que el dinero y es lo único que te identifica, incluso cuando mueras. Los nombres Nerón, Hitler, Bin Laden o Sadam Hussein no inspiran porque son sinónimos de maldad y nadie quisiera llamar a sus hijos así. Muchos utilizan los nombres bíblicos para su descendencia como amuletos de buena suerte. Esto tampoco es bueno pero nos indica que el nombre tiene un valor que debemos cuidar. Tal vez tu hija se llama Ester pero ya ha tenido varios novios durante el año, también hay muchos hombre llamados Jesús en la cárcel. Un nombre se construye con las acciones de quien lo posee. No te confundas.
Mi madre me puso Carlos porque es el nombre de rey pero eso no me hizo quien soy. A pesar de mi nombre tan bien escogido, terminé con varios apodos. Me llaman Cash porque así pronunciaba mi propio nombre cuando era niño. También me llamaban gato porque en un trabajo que tenía era muy servicial. Sin importar de qué forma me llamen, tengo una imagen sólida respaldada en mi comportamiento íntegro. Todos los nombres tienen un significado que debemos construir con obras. La oración del padre nuestro dice: “santificado sea Tu nombre” porque es importante honrar a Dios a través de nuestra vida santa y entregada a Él.
No arriesgues tu nombre comprometiéndolo en negocios poco honorables. Si fracasas y además manchas tu imagen, tendrás que irte y empezar de nuevo en otro lugar donde no te conozcan. Busca que tu nombre sea sinónimo de puntualidad, honradez y buena conducta. De esta forma serás respetado y aunque pierdas todo, podrás levantarte. Un banco asume el riesgo de dar crédito solamente a quienes tengan buen récord y demuestren la integridad de su nombre.
Construye el nombre de tu empresa y familia, fortalécelos con valores y principios. Esa es la mejor herencia y capital que puedes dar a tus hijos. Nunca te asocies con alguien que tenga mal nombre. Acércate a esas personas solamente para compartirles la Palabra. Si has manchado tu nombre, recuerda que Dios puede restaurarte con Su sangre que vale más que el oro. Como miembro de Casa de Dios o seguidor de este ministerio puedes caminar con la frente en alto porque aunque nos critiquen por la prosperidad, nunca podrán acusarnos de robar o deberle a alguien. Nuestro nombre es sinónimo de integridad y honradez.
Prosperidad en el Señor
Proverbios 22:4 recuerda: Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
Proverbios 22:4 (Biblia al Día) recuerda: La humildad y el respeto hacia el Señor llevan al hombre a la riqueza, a la honra y a una larga vida.
La voluntad de Dios es que seamos económicamente prósperos y que lo logremos de forma honrada y saludable. El Señor quiere sacarte de la escases, pero prefiere que no tengas dinero si para conseguirlo tienes que caer en tentación.
Para saber si estamos generando nuestra riqueza según Sus designios, asegúrate que lo haces trabajando honradamente, sin arriesgar tu bienestar físico y espiritual. El Señor no quiere que estés enfermo y cansado porque te matas trabajando. Él desea que le dediques tiempo y que además tengas vida familiar. Procede según Su voluntad y búscale para que dirija tus esfuerzos.
Integridad a toda prueba
En Proverbios 19:1-3 leemos: Mejor es el pobre que camina en integridad, Que el de perversos labios y fatuo. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca. La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.
El insensato nunca acepta sus errores, inclusive es capaz de culpar a Dios por lo malo que pueda sucederle. Nunca lo olvides, la integridad es más valiosa que el dinero y siempre debe ser tu elección. Niégate a cualquier propuesta ilícita que arriesgue tu buen nombre. Es mejor ser pobre íntegro que adinerado pecador. El límite lo pones tú. Conozco el caso de una empresa farmacéutica que prefirió arriesgar millones de dólares antes que poner en riesgo su buen nombre dejando en el mercado unas pastillas que podían matar a muchas personas. Ellos pudieron guardar el secreto porque el porcentaje de producto contaminado era poco, pero sus valores prevalecieron y ahora son una empresa líder en analgésicos porque se ganaron la confianza de los consumidores.
Los problemas económicos hacen que la gente blasfeme porque condicionan su vida al dinero y no a las promesas del Señor. No te comportes de acuerdo a la riqueza que tengas y bendice Su nombre sin importar tu situación financiera. Hay mucha tentación en la adversidad y siempre habrá quien cuestione tu fe ante las crisis. Especialmente en los momentos difíciles, créele y recuerda que la integridad es más valiosa que el oro.
Fidelidad en cualquier situación
Proverbios 30:1-2 cuenta: Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal. Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre.
La Biblia nos presenta a un hombre malo, que se identifica a sí mismo como una persona poco inteligente y agresiva. Él continúa diciendo: Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios. (Proverbios 30: 7-9)
Este hombre condiciona su amor a Dios a su situación económica y lo peor es que advierte que le negará de cualquier forma, en la abundancia y en la pobreza. Muchas personas mal interpretan esta escritura y piensan que el mensaje es pedir sólo lo necesario sin tener más ambición. Pero no es así porque blasfemar contra el Señor nunca será una buena acción. Menos si nuestra adoración depende del bienestar económico que tengamos.
Filipenses 4:11-13 dice: No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Por el contrario, Pablo nos enseña a bendecir a Dios en todo tiempo y circunstancia. Esa es la actitud correcta y justa. Mantén tu integridad y alaba al Señor en cualquier situación. Como pastor me sucede, recibo críticas tanto en la escases como en la abundancia, pero yo bendigo a mi Padre en todo momento porque Él es mi tranquilidad.
Hay cosas mejores que el dinero. No te afanes porque con fe e integridad saldrás adelante. Acepta a Jesús como tu Señor y Salvador. Pídele perdón por tus pecados y agradécele la oportunidad de nacer de nuevo. Imita a Pablo y busca al Señor en todo momento, bendice Su nombre para que te ayude a edificar el tuyo. Todo lo puedes en Cristo que te fortalece para mantener tu integridad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
TEXTOS ANTERIORES
CUENTOS
(86)
PERGAMINOS
(55)
PR. CESAR CASTELLANOS
(29)
PR. CASH LUNA
(6)
G12 DON ORIONE
(5)
LUCAS LEYS
(5)
DANTE GEBEL
(3)
MARCOS WITT
(3)
PRA.CLAUDIA CASTELLANOS
(3)
ENCUENTRO
(1)
JAMES DOBSON
(1)
LIBROS
(1)
MAX LUCADO
(1)
QUE ES UN ENCUENTRO
(1)
RICK WARREN
(1)
¿PORQUE ES NECESARIO QUE ASIASTAS A UN ENCUENTRO?
(1)
LIBRERIA
- - ABC de la mayordomia
- - Benny Hinn - El gran milagro
- - Benny Hinn - Impactos del evangelio de la prosperidad
- - Brian Tracy - Traguese Ese Sapo
- - Carlos Mesters - Abrahamy Sara
- - Frank Hammond - Cerdos en la sala
- - Gene Edwards - El perfil de tres monarcas
- - Guillermo Maldonado - El poder de atar y desatar
- - Guillermo Maldonado - Sanidad interior y liberacion
- - Joel Osteen - Su mejos vida ahora
- - John Maxwell - 21 cualidades indispensables de un lider
- - John Maxwell - 21 leyes irrefutables del liderazgo
- - John Maxwell - Actitud de vencedor
- - John Maxwell - Compañeros de oracion
- - John Maxwell - Desarrolle el lider que esta en usted
- - John Maxwell - Desarrolle los lideres alrededor de usted
- - John Maxwell - El lado positivo del fracaso
- - John Maxwell - El mapa para alcanzar el exito
- - John Maxwell - El poder de una alianza en la iglesia
- - John Maxwell - El talento nunca es suficiente
- - John Maxwell - En medio de ninguna parte
- - John Maxwell - Lider de 360 grados
- - John Maxwell - Liderazgo eficaz
- - John Maxwell - Liderazgo excitante
- - John Maxwell - Los 21 minutos mas productivos en el dia de un lider
- - John Maxwell - Piense para obtener un cambio
- - John Maxwell - Recopilación de 40 artículos
- - John Maxwell - Se todo lo que puedas ser
- - John Maxwell - Seamos personas de influencia
- - Jonh Maxwell - Las 17 cualidades escenciales de un jugador de equipo
- - Jonh Maxwell - Las 17 leyes incuestionables del trabajo en equipo
- - Josh Macdowell - La fiabilidad de la biblia
- - Larry Huch - 10 maldiciones que bloquean la bendicion
- - Max Lucado - Aplauso del cielo
- - Max Lucado - Como Jesus
- - Max Lucado - Cuando Dios susurra tu nombre
- - Max Lucado - En manos de la gracia
- - Max Lucado - Promesas inspiradoras de Dios
- - Myles Munroe - El Proposito y el poder de la mujer
- - Myles Munroe - Entendiendo el proposito y el poder de los hombres
- - Neil Anderson - Rompiendo Las Cadenas
- - Paulo Cohelo - El Camino Del Arco
- - Peter Wagner - Como ser libre del espiritu religioso
- - Usos y costumbres de las tierras biblicas
- - Wayne W Dyer - Tus Zonas Erroneas
- - Yonqui Cho - La ley y la Gracia
- - Yonqui Cho - Obrar por fe no por vista
- - Yonqui Cho - Por Que La Triple Bendicion