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27/7/10

TRES ADVERTENCIAS DE DIOS PARA SU VIDA

Pastor Cesar Castellanos D.

Génesis 4:6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿ por que te has ensañado y por que ha decaido tu semblante? Si bien hiciereis no serás enaltecido?, y si no hiciereis bien el pecado está a la puerta, con todo esto a ti será Su deseo y a tu te enseñorearás de El.

Todo lo que fue escrito en la antigüedad es un ejemplo para cada uno de nosotros y estas tres advertencias las he tomado de diferentes situaciones pero que en todas nos lleva a que nosotros cuidemos nuestro carácter, cuidemos nuestro corazón, cuidemos nuestro espíritu, cuidemos nuestra salvación y cuidemos lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Sabemos que vivimos días difíciles y que el enemigo quiere venir a atacarnos en una o en otra forma, más las advertencias de Dios son para que tomemos precaución sobre cada situación.
El enojo.
Ustedes deben saber que el enojo nunca es estático, el enojo es progresivo, el Señor dijo a través del apóstol San Pablo: no se ponga el sol sobre nuestro enojo ni deis lugar al Diablo. Esto quiere decir que cuando una persona permite que oscurezca y no ha hecho las pases con su hermano, al día siguiente ya su actitud ha cambiado, dio lugar al demonio. El enojo prolongado es la puerta a la maldición porque la persona empieza a argumentarse.

¿Cómo se va llenando alguien de argumentos? Leía en uno de los diarios sobre una mujer que mató al marido, lo enterró ahí en la misma casa, y le quitó el dedo pulgar y lo mantuvo congelado y todos los meses cobraba la pensión del marido y le ponía la huella del dedo que sacaba del congelador. Uno lee esas historias macabras, pero ¿porque esta mujer mató al marido? Lo que es noticia actual, es lo primero que sucedió en la antigüedad, que un hombre se argumentó contra su hermano. Caín se argumentó contra su hermano Abel, dio en su mente lugar a pensamientos incorrectos. Se llenó de ira, o se argumentó para destruir a su hermano y esto la levó a cometer locuras.

El Señor tiene que darle la advertencia a Caín, ¿si bien hiciereis no seréis enaltecido?. O sea: el que enaltece es el mismo Dios y si no hiciereis bien el pecado está a la puerta. Dile a Dios siempre que te de un corazón fiel, un corazón puro.
Escapa por tu vida
(Génesis 19:17) Esto sucedió cuando Dios decretó el juicio de destrucción a Sodoma y Gomorra y que los ángeles tienen que sacar a Lot y a su familia y cuando los hubieron llevado fuera le dijeron: escapa por tu vida, no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura, escapa al monte no sea que perezcas.

Debemos ser concientes de que estamos viviendo días finales, el Señor Jesucristo dijo: y cuando las gentes estén como en la época de Sodoma y de Gomorra deben entender que la venida del hijo del hombre está a las puertas. La sociedad está similar a la época de Sodoma, la palabra sodomía quedó como una marca para identificar el homosexualismo y los sodomitas se sentían orgullosos de su pecado y ustedes encontraran que hoy en día se habla del orgullo gay, el orgullo de los homosexuales. Las personas a los cuatro vientos proclaman sus pecados como si fuera la gran cosa, eso nos muestra de que estamos a las puertas del fin. El crecimiento del terrorismo, terremotos en uno y otro lugar nos hablan de que estamos viviendo en los tiempos del fin. Pero algo también que tiene que ver con el tiempo del fin, es que Satanás descendería a la tierra con mucha ira sabiendo que le queda poco tiempo, y engañaría si le fuera posible aun a los escogidos de Dios.
No venda su primogenitura
(Génesis 25:30) En la época de Moisés hubo una situación que quedó registrada como un de las grandes lecciones de Dios para su pueblo. Dios sacó al pueblo de Israel, envió a Moisés para sacarlo de la opresión de Egipto y como Faraón tenía su corazón endurecido Dios mandó el juicio de las 10 plagas, más la última plaga tenía que ver con los primogénitos. El Señor le dijo al pueblo de Israel que todas las familias de los judíos se junten, nadie salga de la casa y que en todos esté la marca de la sangre del cordero, para que cuando el ángel de la muerte venga, no toque a ningún primogénito de esa familia de esa casa. Aquella noche los judíos estaban en vela, ellos no dormían aunque sabían que la marca de la sangre estaba sobre sus puertas, ellos estaban pendientes cada uno cuidando a su primogénito, nadie estaba fuera de su casa, todos estaban resguardados. A la media noche el ángel de la muerte empieza su recorrido y se oye un grito que estremeció a todos los cielos de Egipto, había duelo, llanto dolor porque en todas las casas un primogénito había muerto. Más en la tierra de Gosén, que era donde vivían los judíos no había pánico, no había angustia, no había muerte, no había dolor porque estaban protegidos por la sangre del cordero, los primogénitos estaban resguardados. Si algún hombre hubiese salido de la casa, si algún primogénito hubiese salido ese día hubiese muerto, más los judíos fueron sabios, entendidos y cada uno se resguardó bajo la protección.

Quiero que entiendan que la Misión Carismática, Dios la levantó como una iglesia apostólica que ha bendecido decenas de miles de familias alrededor del mundo, no solamente en Colombia sino en las naciones de la tierra. Y esta iglesia tiene una cobertura apostólica y la marca de la sangre del cordero está sobre sus pilares y sobre los fundamentos de esta iglesia.

SIETE PASOS PARA TENER UN NOVIAZGO DE EXITO

“La casa y las riquezas son herencia de los padres;
Mas de Jehová la mujer prudente” Proverbios 19: 14.
En la sociedad actual los noviazgos se están forjando basados en una atracción física, hoy en día entrar en una relación sentimental puede resultar muy fácil; por falta de madurez, los jóvenes se exponen a que sus sentimientos sean heridos.
Para poder entender lo que es una correcta relación de pareja, es fundamental tener en cuenta el principio. Cuando el Señor Jesús respondió a una pregunta sobre el matrimonio dijo: “Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios” Mar 10:6. Para poder hablar de una relación de pareja o del matrimonio es fundamental ir a los originales, esto es al libro de Génesis.
No sabemos exactamente cuanto tiempo después de la creación el hombre estuvo solo, hasta que el Señor vio que esto no era bueno y decidió darle una compañera que fuera su ayuda idónea; ahora ¿quien pensó en la compañera, Adán o Dios?, Como podemos ver, Dios tomo la decisión de darle, compañera a Adán, no fue iniciativa de Adán, fue iniciativa de Dios.
Lo importante es casarse en la voluntad de Dios; pues esta es la herencia que el Señor da a los que confían en El.

El área sentimental es un tesoro que Dios ha dado a cada persona, y se debe guardar como la joya mas preciada; pues debemos ser concientes que muchos engañadores andan por el mundo buscando personas incautas para aprovecharse de ellas. (2Ti. 3: 6-7)
Todo esto se puede evitar si:
Somos obedientes a la palabra. (Salmo 119: 105)
Rechazamos los yugos desiguales (2 Corintios 6: 14-15)
Si probamos los espíritus (1Juan 4:1)
Saber esperar el tiempo de Dios (Eclesiastés 3:1)
Para tener un noviazgo de éxito debes:
1. Creer en el propósito de Dios para ti (1 Corintios 2:9 – Salmo 37:5)
Los pensamientos que Dios tiene para ti son de bien y no de mal, ya los grandes problemas que afronta la humanidad son porque quisieren obtener los beneficios divinos, sin tener en cuenta a Dios; pero si tu decides tener un corazón para Dios; El abrirá tus ojos espirituales para que puedas ver todas las bendiciones que tiene preparadas de antemano para ti.
2. Comprometer totalmente tu cuerpo a Dios (1 Corintios 6:19)
Debemos entender que Dios nos dio el privilegio de ser personas espirituales con cuerpo físico. Cuando decidimos consagrar nuestro cuerpo al cuidado del Espíritu de Dios; El nos va a guardar de muchas equivocaciones:
Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud. (Eclesiastés 12:1)
¿Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6: 19)
Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es (1 Corintios 3: 17)
Más el que fornica contra su propio cuerpo peca. (1 Corintios 6:18)
Os ruego hermanos… que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios. (Romanos 12:1)

3. Estar preparado para la muerte y la resurrección. (Juan 12:24)
Debemos ser concientes que al conocer a una persona del sexo opuesto puede sentirse una fuerte atracción, y es allí donde muchos pueden equivocarse; pues se dejan guiar por las apariencias y no toman la precaución de consultar con Dios. Cuando alguien esta en este dilema: ¿Cuál es la voluntad de Dios en esta relación? El consejo es que tomen un tiempo para orar y ayunar por esta situación, y en la oración renunciar a aquella persona, si esto puede ser una trampa del enemigo; pero si Dios en verdad esta en el asunto que afirme esta relación.
4. Cultive buenas amistades (Proverbios 13:20)
Algo que he comprobado es que las personas adquieren su compromiso sentimental en el círculo donde se están moviendo; si tu pasas mucho con amigos que no son cristianos, tu mismo tomas laso para tu alma, y comienzas a comportarte y actuar como ellos.
Daniel es un gran ejemplo, el tenia tres amigos:
Ananiás: Dios es misericordioso.
Misael: Quien como Dios.
Azarías: El Señor es mi ayuda.
Estos tres amigos de Daniel fueron su apoyo cuando el rey pensó matar a todos los sabios de Babilonia.
5. Reconoce tu valor (Efesios 2:10)
Eres la obra maestra de Dios. Piensa en una línea imaginaria y ponle el nombre de estima propia, si estás 5% por debajo, entonces tienes una autoestima baja; pero si está un 5% por encima, tienes una autoestima alta. Ninguna de las dos son buenas, pues pueden interferir en las decisiones que usted tome en la vida. El nivel de tu autoestima debe ser siempre normal.
Una persona con autoestima baja, tratará de identificarse con alguien que se sienta igual o mas inferior a ella; mientras que una persona que tiene su autoestima alta, tratara de sostener una imagen que no posee, y por esta causa puede dejar pasar las mejores oportunidades de su vida. Cuando te aceptes tal como eres y no permitas que otros te juzguen por tu peso, por tu apariencia o por tu nivel educativo; sino que entiendas que no existe otro ser en este planeta como tu, pues de toda la creación tu eres la obra de arte de la cual Dios se siente orgulloso.
6. Debes estar preparado para esperar (Eclesiastés 3:1)
Debes Saber que hay un tiempo de amores, hay un tiempo donde la persona se puede comprometer sentimentalmente; pero es fundamental que cada joven comprenda ese momento, y no trate de anticiparse o posponerlo demasiado. Nunca permitas que la ansiedad entre en tu vida, pues te puede guiar a decisiones muy equivocadas.
7. Sea sensible a la dirección del Espíritu Santo (Romanos 8:14)
Dios en el cielo a preparado una cita con la persona que va a ser tu compañero o su compañera, si tu eres guiado por el Espíritu de Dios va a ser fácil ese encuentro. El Señor tiene el compañero o la compañera que tu necesitas, sin embargo es fundamental que hagas un pacto de santidad con el Señor, y que le digas: Señor no me quiero comprometer sentimentalmente con ningún incrédulo, no voy a permitir, ninguna relación clandestina oculta o secreta, y permite que todo lo hagamos decentemente y con orden.
Recuerda que los sueños son el lenguaje del Espíritu santo, debes hacer una oración específica al Señor respecto a ocho áreas diferentes: La espiritual, la ministerial, la emocional. La intelectual, la cultural, la física, la familiar y la financiera.
“BUSCAR LA VOLUNTAD PERFECTA DE DIOS ES EL PRIMER PASO QUE CADA CREYENTE DEBE DAR EN SU VIDA, DIOS CONOCE QUE ES LO QUE MÁS LE CONVIENE; SU VOLUNTAD ES BUENA, AGRADABLE Y PERFECTA; POR ESTA RAZÓN DETERMÍNESE A ESTABLECER ESTOS SIETE PRINCIPIOS PARA TENER UN NOVIAZGO DE ÉXITO. SI USTED ES PADRE DE FAMILIA, ENSEÑE A SUS HIJOS ESTA VERDAD”
(Pastor Cesar Castellanos Domínguez)

RESTAURANDO LA RELACION DE PAREJA

“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, ...para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades ”
Efesios 2:14-16
El principal causante de la destrucción de la relación de pareja es el pecado. Y creer que la persona que se tiene al lado como esposo, o esposa, no es la indicada también es pecado.
Cuando la iniquidad entra a una pareja, ésta se desintegra. Solamente el poder de Jesús y su sacrifico en la Cruz del Calvario pueden restaurar el hogar deshecho. El pecado actúa carcomiendo no solo el matrimonio sino también su descendencia, afectando hijos, sueños y metas, anulando el pasado y el futuro. El pecado es como un verdugo que corta toda bendición de raíz.
El pecado no entra de una forma rápida, sino que se trata de un proceso, el cual se inicia a partir de:
1. LA ACEPTACIÓN DE ARGUMENTOS
Cuando usted dice: “Yo no me entiendo con mi cónyuge”, “Estoy cansado”, “Ya no quiero seguir luchando por lo mismo”, le está abriendo la puerta al enemigo de su matrimonio. El Señor Jesús quiere borrar una a una esas palabras que en algún momento se han pronunciado. Él anhela limpiar nuestro pasado, sanar nuestro presente y darnos un futuro lleno de bendiciones y éxito en nuestro hogar.
2. VISUALIZACIONES ERRÓNEAS
Con esto, nos estamos refiriendo a imaginar cosas prohibidas, a visualizar con nuestros ojos internos representaciones inadecuadas, a sugerirle a nuestra mente cuadros impropios, como el de la infidelidad, por ejemplo. Uno no adultera solo con hacerlo, sino también cuando permite la idea en sus pensamientos.
Dios había bendecido Adán y a Eva, les había dado la libertad de fructificar y multiplicarse. Pero de un momento a otro, el esposo descuidó y abandonó a su mujer; y cuando Eva salió sola a caminar por el huerto, apareció el tentador. Cuando ella miró el fruto prohibido, no solo que lo vio sino que lo codició -pintó un cuadro en su mente- y lo tomó. En ese instante, entró el pecado.
Si hemos dado cabida a ciertos argumentos que trajeron a nuestra mente y corazón deseos contrarios a la voluntad de Dios, es hora de acudir a la Cruz y derribar esa pared de separación que quiere destruir nuestro hogar.
ACEPTANDO A NUESTRO CÓNYUGE
1. Derribe todo argumento que se haya levantado en contra de él
Cada vez que el tentador venga con un pensamiento tal como: “No te quiere”, “¿Viste que ni te saludó?”, “No te dio un beso en todo el día”, “¿En qué andará que ni siquiera te ha llamado?”, “¿Dónde estará?”, reconózcalos como dardos del enemigo. No les dé lugar sino anteponga frente a ellos el escudo de la fe. La fe se obtiene oyendo y leyendo la Palabra de Dios. Haga, entonces, una lista de versículos que hablen de la unidad de la pareja, repítalos, asimílelos, créalos.
Aquí le transcribo algunos:
“Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Eclesiastés 4:12).
“Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero” (Eclesiastés 4:10a).
Estas son porciones bíblicas que han de fortalecer nuestras vidas y, por consiguiente, nuestro hogar. Cuando el enemigo venga con una palabra negativa, utilizando tal vez a alguno de sus seres queridos, no la permita. Rechácela. Contrarréstelas pronunciando las palabras que Dios dice acerca de usted y de su esposo/a.
2. Elimine los cuadros negativos del pasado
Borre de su memoria los momentos de discusión, las palabras hirientes, los menosprecios, los golpes, las separaciones. Deshágase de todo aquello que quiso arruinar su matrimonio y déle a su pareja una nueva oportunidad. No olvide descargar todos sus sentimientos en nuestro Dios y Padre; dígale: “Señor, a través de tu sangre, cancela todo cuadro negativo que haya quedado en mi mente del pasado, santifica mi heredad para acabar con la maldición de la separación y el divorcio en nuestra familia. En el precioso nombre de Jesús, Amén.”
3. Cancele la murmuración interna hacia su cónyuge
La murmuración interna es cuando usted mismo, a solas, comienza a hablar de lo que está haciendo o de lo que no hizo su cónyuge: “Todo lo deja desordenado, tengo que recoger las medias, los zapatos”, “Seguro que todavía no tiene preparado el almuerzo, porque se ha de estar arreglando el cabello”. Tenemos que poner orden en nuestros pensamientos. Deje de juntarse consigo mismo para murmurar y hablar mal del ser más amado, más hermoso y precioso al que debemos cuidar y proteger.
4. Aprenda a bendecir y expresar elogios a su cónyuge
5. Defiéndalo de las palabras de familiares y amigos
6. Rescate la ternura y la pasión
El afecto, los pequeños detalles, el tomarse de la mano, el caminar juntos, el mirarse a los ojos cuando están hablando son todos pequeños gestos que enriquecen la relación matrimonial. También debe rescatarse la pasión en la intimidad de la pareja. Las caricias delatan el amor y son el termómetro del corazón.

7. Cultive el primer amor cada día en la pareja
Debemos practicar el primer amor en la pareja y vivir cada día intensamente, como si fuera el último. Esto se hace a través de expresiones cariñosas, del perdón y de la reconciliación. Buscar todos los días un nuevo halago para su cónyuge, eso es amor. Procúrelo como cuando eran novios.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA CRISTIANA VICTORIOSA

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

Pablo conocía cómo el enemigo usaba el pecado para mantener en esclavitud a las personas; por eso, siempre se mantuvo expectante para hacer saber a los creyentes que la victoria ya había sido conquistada a través del Señor Jesús. Para tener una vida cristiana victoriosa debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

1. Vencer la culpabilidad
Una de las estrategias del adversario es hacer que las personas se sientan culpables y miserables. Tanto es así que uno de los nombres que se atribuye al enemigo es: “el acusador”. Éste trata de buscar argumentos para usarlos en nuestra contra, presentándolos ante Dios para obtener su permiso y así poder seguir afligiendo a los creyentes.
El ejemplo de Job
Uno de los libros de la Biblia que menos me gustaba leer era el de Job. No podía entender cómo una persona tan buena y justa como él podía haber quedado desprotegida, debiendo atravesar tan grave aflicción. Afortunadamente, el Señor me ayudó a entender que la causa de todo el sufrimiento de Job fue el temor: “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía” (Job 3:25).
Job llevaba una vida muy tranquila, tenía una buena familia y vivía en paz con todos. Cualquier cosa que emprendiera, Dios la prosperaba. Mas el adversario estaba al acecho, esperando que Job le abriera una puerta para poder atacarlo. Por mucho tiempo el enemigo no encontró una entrada, porque siempre había un cerco de protección sobre él y sobre sus pertenencias. “¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra” (Job 1:10). Estas fueron las palabras con que el diablo argumentó con Dios cuando Él se enorgullecía de Job. Satanás sabía que mientras ese cerco de protección estuviese sobre Job, éste estaría lejos de su alcance maligno. Pero un día Job tuvo pensamientos como éstos: “¿Qué harías si algo le pasara a alguno de tus hijos? Tal vez habrán cometido algún pecado que tú no sabes y les puede venir alguna tragedia ¿Qué harías si pierdes el respeto ante los tuyos? ¿Qué tal que perdieras todos tus bienes?” Cada día estas ideas fueron tomando más y más fuerza, hasta que se convirtieron en imágenes casi visibles. Esto produjo una alteración en su comportamiento, y lo podemos confirmar leyendo el versículo 1:5b, que dice: “y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días” (Job 1:5b). Posiblemente, la oración que Job elevaba por sus hijos era motivada por el temor a que algo malo les sucediera. Job también temía lo que la gente opinara: “Porque tuve temor de la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de mi puerta” (Job 31:34). Salomón dijo: “El temor del hombre pondrá lazo” (Proverbios 29:25).
2. Entender que es cancelar argumentos
Debemos entender que los argumentos son derechos legales que tiene el enemigo sobre la vida de alguien. “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (Job 1:8). El Señor, a través de esta pregunta, le estaba diciendo a Satanás: ¿Encontraste ya una puerta que te dé derecho a su vida?
Pero Satanás ya había encontrado lo que tanto esperaba: El temor de Job. Ese argumento también le abrió la puerta al enemigo para poder entrar a la presencia divina. El adversario reclamó sus derechos sobre todo aquello que Job había temido. Como el Señor conocía el corazón de Job y sabía que él obtendría la victoria, simplemente permitió que el adversario lo tocara. Aunque la victoria sólo se consolidó cuando Job dijo: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15).
Luego el patriarca dijo: “¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro; que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre! Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo” (Job 19:23-25). Esta determinación firme de Job fue la que le dio victoria sobre el adversario, restituyéndole el Señor doblemente todo lo que le había sido quitado.

3. Jesús canceló los argumentos en la Cruz
Gracias a que Jesús vino a este mundo tomando nuestro lugar al morir crucificado, pudo llevar en el madero, sobre su cuerpo, cada uno de los argumentos que el adversario había levantado contra nosotros: .....“Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:14, 15). David lo entendió cuando dijo: “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmos 103:12). Todo aquello de lo cual el enemigo podía aferrarse para usar en nuestra contra, el Señor Jesús lo invalidó. Por eso es que los creyentes podemos llevar una vida cristiana victoriosa y usar nuestra palabra de autoridad para neutralizar el poder del enemigo y echarlo fuera de cualquier área en la que sintamos que nos está manipulando. Job dijo: “He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí, aunque mi adversario me forme proceso” (Job 31:35).

Es importante entender que hemos sido comprados por la sangre de Cristo y que por su gracia fuimos hechos partícipes de su misma naturaleza; Jesús nos liberó de la naturaleza antigua y nos revistió de una nueva cuyo lenguaje es el de la fe. Debemos estar alertas en no darle ningún argumento al adversario, pues Jesús ya nos concedió victoria total en la Cruz del Calvario. Por lo tal, ninguna condenación hay para los hijos de Dios.

PIENSE COMO UN CONQUISTADOR

Se hizo alguna vez esta pregunta: ¿En qué cosas pensaría el Señor Jesús? Todo lo que Jesús pensaba estaba ligado a la Palabra, por eso usted encontrará que Él decía: “Padre, el hacer tu voluntad es lo que me agrada”. Cada palabra que Jesús decía, tenía la aprobación del Padre Celestial. Él nunca permitió que su mente estuviese en ociosidad. Cuando Satanás quiso venir a influenciar en sus pensamientos, le dijo: “Apártate de mí porque escrito está: No solo de pan vivirá el hombre”. En tres ocasiones le mencionó la palabra “Escrito está”, hasta que el adversario se alejó de Él. Jesús siempre pensó en términos de bendición y conquista, y así debemos hacerlo nosotros.
Otro ejemplo, del cual todos podemos aprender es el de Josué. El siervo de Moisés, que se transformó en el conquistador de la tierra prometida. Él, presenta tres pasos que debemos llevar a cabo para conquistar aquello que Dios nos quiere entregar:

“Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo:
Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque
más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que
subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo,
porque es más fuerte que nosotros” (Números 13:30-31).
Subamos
La vida de fe implica un esfuerzo de nuestra parte, y es completamente opuesta a la vida de pecado. El pecado siempre lleva a las personas por el camino más fácil, lo cual implica una vida de descenso. La fe demanda de nuestro esfuerzo, el cual es subir la montaña donde están las dificultades, pero con la plena certeza de que las venceremos.
Tomemos posesión de ella
Josué tenía plena certeza de su superioridad sobre los enemigos que ellos tendrían que enfrentar, dado que el poder de Dios los había debilitado y la victoria ya les había sido asegurada por parte del Señor. Esta era la gran oportunidad de hacer realidad cada una de las promesas de Dios para el pueblo.
Más podremos nosotros que ellos
En otras palabras, son más los que están con nosotros que los que están con ellos. Josué, en su corazón, tenía la plena convicción de que Dios ya les había dado la victoria. Pero el espíritu de desaliento había venido para impedir el triunfo, razón por la cual Josué debió ponerse en la brecha para tratar de hacer recapacitar al pueblo y no dejar escapar la gran oportunidad. Lamentablemente, todo fue en vano, porque el desaliento ya había tomado control de la mayor parte de la gente.
“Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros” (Números 13:31).
La gran lección que Dios quería darles a los hijos de Israel era que, aunque ellos se enfrentaran a gente mucho más grande que ellos, Dios movería sus ejércitos angelicales y caerían fácilmente, siendo reducidos a nada. Pero en las mentes de estos diez príncipes de Israel, ya el enemigo había usado las circunstancias; y por esta causa, pensaron que ellos mismos, con sus propias fuerzas, tendrían que enfrentarse a estos gigantes.
Al quitar sus ojos de Dios y no pensar en la ayuda que recibirían de Él, su ánimo decayó hasta desmayar. Por haberle puesto lógica a la situación, fue que se apartaron de la fe. Y sin fe es imposible agradar a Dios.
Si anhelamos llevar una vida de fe, debemos tener una total dependencia de Dios. Cuando hacemos esto, las mejores bendiciones estarán reservadas para nosotros. Josué sabía que Dios estaba de su lado y que nadie podría estar ante Su presencia. Aunque la tierra por conquistar tenga gigantes, Dios lo ha escogido a usted para vencerlos, pues Su Espíritu mora en su interior y usted es un CONQUISTADOR.

LIBERACION EN EL ESPIRITU

Pastor Cesar Castellanos D.

Tesalonicenses. 5: 23
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo y todo vuestro ser espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprensible para la venida del Señor Jesucristo.
Cuando Dios nos creó él nos hizo seres tripartitos, espíritu, alma y cuerpo. Sabemos que en el cuerpo están los 5 sentidos. En el alma están lo que conocemos como mente, emociones, y voluntad. Más el espíritu tiene tres divisiones, intuición, comunión y conciencia. Y Dios quiere llevarnos a una ministración profunda en la parte del espíritu. Por lo general siempre en las ministraciones nosotros nos concentrábamos mucho en la parte del alma, ministrar mucho a las emociones, mucho a los sentimientos, mucho a las ataduras de la mente, mucho en el área de la voluntad y la mayor parte de la ministración estaban concentradas en esas tres áreas. Y a la verdad yo no había escuchado que se hablara de que el espíritu nuestro necesita recibir liberación.
La liberación es un proceso que toma tiempo y en mi caso particular, Dios cuando me dio la revelación de la cruz, me ayudo a experimentar lo que es la liberación. Muchas veces cuando nosotros llegamos a la vida cristiana, hacemos una confesión general, le decimos: padre perdónanos porque somos pecadores, por todo lo malo que hicimos en el pasado, Señor no lo volvemos a hacer, renunciamos a todo eso en el nombre del Señor, amen. Y pensamos que esto es liberación, de pronto algún hermano nos ayuda, nos ministra en un encuentro y nos impone las manos, pero aún no hemos recibido liberación porque cada quien sabe las áreas débiles que ellos tienen. Los impulsos incorrectos que tienen, y muchas veces nosotros como seres humanos batallamos con impulsos, con deseos que sabemos que no son del espíritu, que son de la carne. Y estos tratan de levantarse ¿Y como subyugamos a veces esos impulsos de la carne? Con oración, con ayuno, con intercesión. Entonces la persona que tiene un impulso incorrecto se se levanta y de pronto la carne empieza a rugir, y empieza a hacer guerra espiritual: - ¡Satanás vete, vete, vete!-, pero todavía sigue ahí la atadura de la carne y es lo que he enseñado en algunas ocasiones, comprender la diferencia entre lo que significa el enemigo subyugado y el enemigo erradicado.
Nuestra vida es como la tierra de Canaán, como la tierra prometida pero esta tierra, esta vida, este cuerpo antes era dominado por los cananeos y dentro de nuestro territorio vivían el filisteo, el amorreo, el heveo, el eteo, el jebuzeo, el cananeo, etc. Cuando aceptamos a Jesús, es la etapa de conquista como en la época de Josué, que el Señor le dijo a Josué no hagas alianzas con los enemigos destrúyelos a todos, no perdones nada, ni hombres, ni mujeres, ni niños, ni los de pecho.
Esto quiere decir que dentro de nosotros, no podemos hacer alianzas con estos enemigos internos . ¿Que es una alianza? Usted ha escuchado personas que dicen: - Ah, es que uno no debe ser tan fanático, de dejar todo, de abandonar todo, si uno está en este mundo y uno puede darse ciertos placeres de vez en cuando. Uno no se va a ir al infierno porque por echarse una canita al aire...-, y hay personas que justifican su propio pecado.
El enemigo subyugado es cuando la persona se fortalece en ayuno, en oración y en intercesión pero tiene un impulso incorrecto en su vida y mientras está ayunando y orando doblega ese impulso, y él se siente fuerte porque el deseo está ahí pero subyugado. Le paga tributo, eso fue lo que hizo el pueblo de Israel, no erradicó a los moradores de Canaán si no que los subyugó. Y los cananeos le pagaban tributo al pueblo de Israel, todo esto está en el libro de Jueces. Pero llegó el momento en que Israel se descuidó, se debilitó, y las cananeos crecieron y se hicieron fuertes. Esto mismo sucede con algunas personas: mientras están en ayuno, en oración, en encuentro, en ministración, el enemigo está subyugado, pero cuando tienen muchas ocupaciones, muchas actividades, mucho estudio, por el trabajo, etc, no pueden orar lo mismo, no pueden ayunar lo mismo, no pueden interceder lo mismo. Entonces como se debilitan y el enemigo subyugado empieza a crecer, y es cuando se levanta y esclaviza a las personas. Encontramos personas que aman a Dios, pero son esclavos de sus propios impulsos, de su propios deseos, y se sientes derrotados, miserables y ahora el enemigo los tiene subyugados. Lo que Dios quiere es que tu no hagas alianzas con ninguno de estos enemigos, sino que determines aquello que en el pasado te dominó, tu lo tienes que sacar de raíz de tu corazón y debes romper con todo lo del pasado, para no dejarle ninguna puerta abierta al adversario.
Adán cuando Dios lo creó, él no era un cuerpo con alma.El era predominantemente espíritu, él era espíritu que vivía en un cuerpo humano, el cuerpo humano era como un vestido. Cuando Adán pecó, el espíritu murió y solamente quedó el alma y el cuerpo, mente emociones, voluntad y la parte física pero el espíritu estaba muerto, más por causa de Jesús el espíritu recobró vida. Cuando nuestro espíritu recobra vida. Años atrás el Señor me dio la revelación de la cruz. Si ustedes logran entender el poder que hay en la revelación de la cruz, podrán vivir en libertad o en liberación continuamente, y yo recuerdo que cuando entraba a orar más o menos me tomó un promedio de 7 meses identificar área por área de mi vida, de pecados que yo había cometido. Antes mi oración era general, cuando tengo la revelación de la cruz comprendo que mi confesión tiene que ser específica, y me tomaba más o menos un promedio de tres horas por día en la presencia de Dios, frente a la cruz.
Piensa que la cruz de Cristo es como un gran imán y aquellas cosas que lo ataron son como alfileres, pero estos alfileres tienen que ser expuestos, si no expones estos pecado el imán no puede absorberlos como los alfileres. Si hubo algo que lo ató expóngalo, se expone cuando lo confiesa, tiene que renunciar a todo pecado, tiene que ser transparente, confesar todo pecado sin justificación alguna. La cruz tiene el poder de absorber los pecados, si usted no los expone, la cruz no los absorbe, solamente la cruz absorbe lo que usted exponga.(Fragmento de la predicación dada en agosto de 2005)
Busca en tus tiempos de oración, que Dios te haga libre de ataduras que estén limitando tu relación con Dios, a través de un arrepentimiento genuino, y de confesar específicamente todos los pecados, guiados por el Espíritu Santo, para que venga la revelación de la cruz a tu vida y así poder experimentar la verdadera liberación que Cristo nos ha prometido.

LA PERSONALIDAD DEL LIDER

“Porque somos hechura suya (la obra maestra de Dios),
creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
Efesios 2:10
El mundo está pidiendo a gritos que se manifiesten aquellos líderes que tienen un corazón íntegro, y que son ejemplo no solo en las iglesias sino también en sus hogares. Ser dueño de un buen carácter da definición a la personalidad del individuo, a la vez que ejerce gran influencia en el liderazgo que está desarrollando.
Uno de los grandes aciertos del modelo de los doce es la posibilidad de moldear el carácter de cada líder.
PERSONALIDAD
Dios reprodujo su carácter en el ser humano. Él diseñó un hombre justo, amoroso y feliz, que pudiese convivir en sociedad pero, ante todo, que pudiera disfrutar de una comunión íntima y permanente con el Creador.
La personalidad del primer hombre fue heredada de Dios, la cual se veía reflejada en sus buenas acciones.
Una vida controlada por el Espíritu Santo es, por lo general, una de principios firmes, de actitudes correctas y dueña de sí misma. El carácter de una persona se debe reflejar en el fruto del espíritu que tenga dentro de sí. "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza..." (Gálatas 5:22-23).
Tener personalidad es entender la obra redentora de Cristo, pues en la cruz quedaron canceladas todas nuestras deudas, fueron borrados nuestros pecados, se desvanecieron todos nuestros fracasos y fuimos redimidos de la maldición. Entender la obra de Jesús y aceptarla equivale a recuperar nuestra identidad.
TEMPERAMENTO
Tiene que ver con nuestro hombre interior, que es lo que hace que cada persona sea única, diferenciándose de cualquier otra.
Hay cuatro tipos de temperamentos básicos propuestos por Hipócrates:
- Sanguíneo: Entusiasta, vigoroso y atlético.
- Colérico: Tendencia a enojarse con facilidad; líderes natos.
- Melancólico: Tendencia a la calma, a la depresión y a la tristeza.
- Flemático: Aparentan cansancio pero se muestran reconciliados con la vida.
Todos los siervos de Dios fueron moldeados en sus respectivos temperamentos hasta que llegaron a alcanzar el punto de equilibrio.
CARÁCTER
Es el reflejo externo de lo que hemos aceptado internamente. Se dice que el temperamento y el carácter integran la personalidad del ser humano. Cuando el Señor vino a la tierra, se presentó como el Maestro por excelencia. Él dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29). Jesús es el único que puede ejercer una influencia positiva en nuestro carácter. Y si Él gobierna nuestras vidas, también se encargará de quitar toda influencia negativa que hubiésemos recibido en el pasado. “Pues como Él es, así somos nosotros en este mundo”.
RASGOS QUE DISTINGUEN LA PERSONALIDAD DEL LÍDER
1. Entusiasmo
El buen líder procura imprimirle positivismo a todo cuanto hace, sin importar las circunstancias que lo rodean.
a. No desmaya. El entusiasmo es una alta dosis de fe para no mirar las circunstancias y mantenernos con muy buen ánimo en todo lo que hacemos.
b. Renueva el hombre interior. La única manera de mantener una renovación día a día es predeterminando una mente abierta a la dirección del Espíritu Santo. Esto implica renunciar al pensamiento mediocre y tradicional.
c. Mira lo que no se ve. Cuando los ojos espirituales se abren, quedamos asombrados de todo lo que el Señor tiene para nuestras vidas, familias y ministerios, y que por temor o ignorancia no habíamos podido conquistar. Pero, ahora, a través de la fe, somos capaces de traerlo al plano natural.
2. Integridad (Tito 2:7-8)
El buen líder inspira confianza a sus consiervos y a quienes le siguen. Lo que podemos mostrar ante los demás es nuestra vida de sujeción a la Palabra, que es lo que da la integridad.
3. Seguridad de uno mismo (1 Samuel 17:46-47)
Alguien que no cree en sí mismo nunca se atreverá a enfrentar nuevos retos porque piensa que si lo hace, fracasará. Si Dios tuvo la osadía de creer en nosotros, ¿por qué nosotros aun no lo hemos logrado?. Los hombres de Dios se fortalecieron en lo que Dios había hecho en ellos.
4. Confiabilidad (1 Samuel 16:18)
El líder confiable asume las pequeñas obligaciones como grandes responsabilidades. Jamás piensa en sacar provecho personal de lo que se le ha confiado, pues tiene la certeza de que en su tiempo será exaltado. Se le pueden confiar los más grandes secretos porque nunca los divulgará.
5. Disciplina (1 Corintios 9:24-27)
Así como el deportista se prepara para poder tener éxito en su carrera, el creyente tiene que ejercitar a diario los sentidos espirituales, físicos, emocionales e intelectuales. Debe aprender a exigirse a sí mismo, a fin de culminar en victoria la carrera de la fe.
6. Perseverancia (2 Timoteo 2:6)
En el Japón hay una semilla conocida como la semilla del bambú japonés la cual, después de ser sembrada, permanece varios años sin mostrar externamente signos vitales. Todo ese tiempo, la semilla ha desarrollado solo su raíz. Al cabo de siete años, y en solo seis semanas, sucede el gran milagro: Aquella semilla se transforma en un tremendo bambú de aproximadamente 36 metros de altura. Haciendo un paralelo, el líder tiene que aprender a esperar en la obra que el Espíritu Santo hace en su interior para luego desarrollar su liderazgo ministerial. En el tiempo indicado verá el crecimiento del mismo, que alcanzará una dimensión sin precedentes.
7. Reproducción
El líder debe tener la habilidad de darle continuidad al ministerio a través de las personas que ha logrado formar en el liderazgo, pues ésta es la base para no dejar de crecer. Liderar consiste en ejercer influencia sobre otros, logrando el desarrollo de su más alto potencial. Esta influencia abarca el moldeado del carácter, el descubrimiento de valores y el reconocimiento de cualidades.
El líder es una fuente de inspiración para aquellos que vienen detrás de él, con su experiencia, les ayuda a acortar las distancias, y a redimir el tiempo. La única manera en que los discípulos se vuelvan expertos, es bebiendo del espíritu del líder, esto les eleva la fe y les da la destreza necesaria para alcanzar lo que sus líderes han alcanzado.

LA PALABRA DE FE QUE PREDICAMOS

“Mas ¿Qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.
La Palabra de Dios al salir de sus labios, tiene todo el poder de hacer exactamente lo que Él dice y quiere que se haga. Su Palabra es un decreto, y cuando Él habla, esa palabra tiene que cumplir Su propósito. Del mismo modo sucede con la predicación de sus siervos, cuando es ungida por el Espíritu Santo, todo lo que digan sus labios tendrá el respaldo de Dios.
La Escritura enseña que Dios produce en nosotros el querer como el hacer, por Su buena voluntad. Solamente el Espíritu Santo pudo hacer lo que hizo en la vida del apóstol Pablo, de tal modo que renunciara a todo; tuvo todo lo demás por basura en procura de la excelencia del conocimiento del Señor Jesucristo. Gracias a ello, y recordando las persecuciones de las cuales había hecho víctimas a los cristianos, este hombre se sintió en deuda con la humanidad, la cual sólo podía pagar comunicando el evangelio de Jesucristo.
Predicar de buena voluntad
Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada” (1 Corintios 9:17). Para el apóstol, era muy clara la diferencia entre la persona que trabajaba por recibir un salario, y aquel que lo hacía de gusto. Él dio a entender que la predicación del evangelio no era para sí una carga, pues él disfrutaba lo que hacía. Por ello ponía toda su buena voluntad en la labor. De lo contrario, creía que se convertiría en alguien que predicaba sólo por la paga.
Presente gratuitamente el evangelio de Cristo
¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio” (1 Corintios 9:18) Pablo se había propuesto una meta: Predicar gratuitamente el evangelio de Jesucristo. Dios puso ese deseo en su corazón. Lo sabemos porque Pablo se concentró exclusivamente en la salvación de las almas y fue conocido como aquel que trastornaba el mundo.
Tenga un corazón de siervo
“Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número” (1Corintios 9:10). Pablo dejó sentado uno de los principios fundamentales del evangelismo: tener un corazón de siervo. Él se había propuesto arrebatarle el mayor número posible de almas al adversario, y Dios lo respaldó en esta tarea.
La importancia de la predicación
Pablo dijo: “Esta es la palabra de fe que predicamos”. Debemos entender que Jesús es el Verbo de Dios hecho hombre, el cual habitó entre nosotros. Aunque Jesús ascendió al cielo, el Verbo (la plenitud de su Palabra) quedó dentro de nosotros, su Iglesia, y es nuestro deber que el Verbo se encarne en los corazones de las personas. A esto se refería el apóstol Pablo cuando hablaba de “la Palabra de fe que predicamos”. El mensaje que sale de nuestros labios, debe ir con la misma unción y con la misma fuerza que salía también de los labios de Jesús. Al respecto recomiendo:
Utilice distintos recursos para comunicar con eficacia
Nosotros poseemos el espíritu de Dios, por lo que al mismo tiempo debemos tratar de usar buenas ilustraciones, parábolas, testimonios que edifiquen y en lo que esté de nuestra parte, dar un buen uso a la tecnología.
Debe ser constante, perseverante y eficaz
El mensaje debe ser de esta índole porque está en juego la salvación de millones de personas que lo único que necesitan es oír la Palabra. En este tiempo final, Dios está levantando un ejército de hombres y de mujeres comprometidos fuertemente con Él y con la predicación de Su Palabra.
La Palabra debe ser ungida
De este modo se convierte en el arma más poderosa del creyente. Lo que nosotros decimos determina lo que hacemos. Dios ha puesto en nuestros labios la autoridad para trazar nuestro propio futuro. Jesús dijo: “O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. Cada palabra que nosotros pronunciemos va cargada de poder. Si son palabras sabias, estaremos liberando un poder que edifica. Si son palabras necias, se desatará un poder destructor. Salomón dijo: "La muerte y la vida están en poder de la lengua, el que la ama comerá de sus frutos" (Proverbios 18:21).
La Palabra de Dios es viva y eficaz. Ella es completa y suficiente para cumplir Sus propósitos tanto en lo espiritual, como en lo físico y lo material.

ERES AMADO POR TU PADRE

Pastor Cesar Castellanos D.

“Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores” (Génesis 37: 3)
Usted recordará que Dios le cambió el nombre a Jacob por el de Israel. Jacob quiere decir “suplantador”; y el Señor le cambió este nombre por “príncipe con Dios”. Jacob tuvo doce hijos, y uno de los menores era José. Este hijo le había sido concedido en su vejez, y él estaba muy ligado en su corazón a José. Preste atención a esto y póngale entendimiento: El hombre lleva seis mil años de existencia en el planeta tierra, pertenecemos a la última generación. El número siete significa “descanso”. En seis días hizo Dios los cielos y la tierra, y en el séptimo descansó. Llevamos seis mil años de existencia del hombre; falta un milenio para el descanso, que es el milenio donde Cristo reinará en esta tierra. Nosotros somos la última generación, somos los últimos hijos de Dios. Dicen las Escrituras que Jacob amaba a José porque lo había tenido en su ancianidad. Dios nos ama por que nos tuvo en su vejez, en su postrimería, porque somos los últimos hijos de Dios, somos la última generación.
Uno de los problemas que vive la juventud de hoy día es el desamor, donde constantemente está en busca cariño, pero no lo encuentra. Los jóvenes quieren que los padres les den amor, pero los padres modernos tienen una forma curiosa de expresarlo, dándoles cosas. Se les pasa por alto, se les olvida brindar el afecto. El hijo le dice: “Papá, ¿cuándo me llevas a ver un partido de fútbol (o basketball, o cualquier otro deporte)?”. Y el papá le dice: “Vea hijo, ten ahí algo, y cuando puedas vas a verlo tú con tus amigos”. El joven dice: “Bueno, pero lo que yo quiero es a mi papá, no su dinero”. Los padres hoy en día reemplazaron la parte del afecto con dinero, objetos, detalles. Y con esto no quiero decir que todo ello no sea bueno, solo que nada puede suplantar el sentirse amado, cubierto y consentido por un padre. A cuántos nos es necesario saber que somos importantes para alguien; a cuántos nos hace bien saber que existe una persona que se preocupa en gran manera por nosotros. Yo creo que a todos.
Un joven me confesó cierta vez en una ministración: “Cuando recibí mi grado de bachiller fue el día más triste de mi vida. Yo me gradué con altos honores, fui el mejor de toda la Institución, pero mi mayor deseo era que mi padre estuviera allí para ver mi triunfo; anhelaba presentarle ese trofeo a mi papá. Mas hacía muchos años que él se había ido de casa, de modo que no tenía a quien entregarle mi título, y bajé aquellas gradas muy apenado, llorando, de tal forma que no me importaban ni el grado ni los honores”. Luego agregó: “Hace unos minutos, cuando estábamos orando, me sucedió algo increíble. Regresé a ese mismo auditorio donde me estaban entregando el diploma, con una diferencia, vi a mi padre sentado en las sillas de atrás. Yo lo vi a él, pero no era mi papá humano, era mi papá Dios. Y ya no había tristeza en mi corazón sino una gran alegría porque a Alguien le importaban mis triunfos, mis éxitos. Yo quería compartirlo con Él y bajé corriendo las escaleras, caminé por el pasillo y luego mi padre Dios salió al encuentro. Él me abrazó y me dijo: Hijo, te felicito. Me siento tan orgulloso de ti”. El muchacho continuó: “Toda la ira, todo el enojo, todo el dolor que yo tenía por causa de que mi papá, que nunca se preocupó por mí, en ese momento se fue. Porque yo ya tenía el amor de mi padre Dios”. ¡Que importante es para uno saber que tenemos un Padre que nos ama!
Dios es sumamente real, y a la vez, es un Dios personal. Quien conoce a Dios como su verdadero padre y su verdadera madre nunca más volverá a ser el mismo. Lamentablemente, las personas que más dicen amarnos son las que más nos hieren, son las que más nos ofenden, son las que usan las palabras más fuertes y duras para hablar con nosotros, son las que nos han castigado injustamente. Y uno muchas veces piensa: “Si me hubiese escarmentado por eso o aquello, de eso sí que hubiera tenido razón; ese sí hubiese sido un correctivo bien aplicado. Pero cuando me castigó por eso otro, no correspondía”. Entonces, uno acumula muchas heridas. Más cuando uno tiene una intimidad con Dios y sabe que el Padre nos ama, todas las heridas emocionales son curadas. Yo quiero decirle que usted puede tener éxito profesionalmente, usted puede incluso llegar a tener mucho dinero, puede realizar o alcanzar muchos ideales, pero si su corazón está quebrantado y no sana sus heridas, se sentirá el ser más miserable de este planeta; porque es como tratar de cubrir un castillo con hojas de parra. Usted tiene que ser muy sincero consigo mismo, debe entender que necesita la sanidad. Por lo cual, procure trabajar por la restauración de su alma y entender que hay un Padre que le ama, que le ama en gran manera, que le ama tanto que para su salvación dio lo que Él más quería, su único hijo, Jesucristo. No hay mayor muestra de amor que esta. Y Dios expuso su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros, para que recibiéramos vida. Cuando aceptamos a Cristo en el corazón y decidimos vivir para Él, estamos correspondiendo el amor del Padre. El amor debe tener reciprocidad; el amor no debe ser unilateral, es decir, de un solo lado; no debe suceder que solamente Dios nos ame y nosotros no le mostremos ninguna expresión de amor. No, no puede ser así; nosotros tenemos que dar señales de amor, muestras de afecto, expresiones de cariño, y la única manera de hacerlo es entregando totalmente nuestro corazón a Jesús, rindiéndole nuestra vida entera.

ENTENDIENDO EL PROPOSITO DE DIOS PARA MI VIDA

Pastor Cesar Castellanos D.

Muchas personas no saben cuál es la misión que deben cumplir en este mundo. Quiero decirles que desde el momento en que nacemos, Dios ya ha preparado una misión específica para cada uno de nosotros. Ustedes recordarán que el Señor dijo al profeta Jeremías que él había sido santificado desde el vientre de la madre y que Dios lo había dado como profeta a las naciones, y Jeremías cumplió un ministerio que sacudió al pueblo de Israel. Jesús vino a este mundo con una misión específica. Él sabía que el propósito de Su vida era morir en la Cruz del Calvario para redimir la humanidad; pero Él solamente abrió el camino y fue así como comisionó a Sus discípulos para que continuaran la obra hasta el tiempo del fin. Por esta razón les dio el gran mensaje de ir y discipular naciones enteras.
El Señor no nos manda que hagamos unos cuantos creyentes en cada nación, sino que Él nos manda a ganar naciones enteras. Dice la Biblia que las naciones que fueren salvas, andarán a la luz de Su rostro; esto significa que habrá algunas naciones que se salvarán y otras que se condenarán. Pero cada uno de nosotros cree que su propia nación, a pesar de los problemas que ha tenido y aún tenga, será salva, porque lucharemos para que todo el pueblo conozca quién es Jesucristo.
Dios determinó un propósito para cada uno de nosotros, pero yo quiero decirles que hay enemigos y son enemigos reales. Todos tenemos enemigos que actúan para que el propósito de Dios no se lleve a cabo en nuestra vida.
Antes de que usted naciera había una competencia, millones de espermatozoides estaban en la línea de salida y usted era un simple espermatozoide. Pero si bien estaba compitiendo con millones más, el que llegara primero obtendría el premio. Y usted dijo, ‘yo no soy un fracasado, yo soy una persona de éxito y voy a superar a todos los otros competidores’, y tomó fuerza y corrió más que los otros. Llegó al primer lugar y le dieron como premio la vida. Se pudo escuchar entonces la voz diciendo, ‘éste llegó primero, así que tiene derecho a la vida en la tierra’, y tuvo ese derecho porque usted es un campeón.
Usted es doblemente campeón, porque venció al nacer y porque venció para experimentar un nuevo nacimiento en Cristo. Muchos están en este mundo, todos participan en la carrera. Pero el propósito de muchos es el vicio, las mujeres, el placer, el pecado, la fama, el dinero. Sin embargo usted dijo: ‘No, no me importan ni el dinero ni la fama, no me importa la posición social, sólo me importa una cosa, es la vida, y la vida está en Jesucristo y yo le doy mi vida a Él’. Al darle su vida, usted se convirtió en doblemente campeón.
San Pablo dijo que entendía su propósito, cumplió su ministerio, peleó la buena batalla de la fe, terminó la carrera y aún entonces afirmaba, “Me está esperando el galardón”. ¿Cuántos empezaron con usted la vida cristiana? ¿Cuántos de ellos se desviaron en el camino? ¿Cuántos se volvieron al vicio, al mundo, al pecado y se endurecieron en su corazón? Pero usted no es de los que retrocede, no es de los que mira al lado; usted es de los que avanza porque no ha apartado los ojos del galardón y, por esta razón, es diferente a los demás.
Usted no se deja seducir por cualquier cosa. A usted lo sedujo un hombre llamado Jesús de Nazaret.
Sabe que tiene que cumplir un ministerio. Pablo le dice a Timoteo que debe cumplir su ministerio; usted tiene un ministerio, tiene que hacer obra evangelística, tiene que llevar el Nombre de Jesús a otros hombres, a su trabajo, a su universidad, a su colegio, a su barrio, a su casa, a su familia. No importa cuanto se le opongan; el éxito no es empezar la carrera cristiana, el éxito es perseverar hasta el final, y usted es de los que persevera hasta el final porque sabe que con Jesús es más que vencedor.

EN SU PRESENCIA OCURREN MILAGROS

“Vive Jehová y vive tu alma que no te dejare” (2 Reyes 4:30).
En estos versículos podemos leer el relato de cuando el hijo de esta mujer murió. Ella, con todo el dolor de su alma, se aferró al profeta de una manera suplicante, como diciéndole:”Has algo para que mi hijo vuelva a la vida”. Ella sabía que la respuesta la tenía el varón de Dios, y por tal motivo se determinó a no dejarle ni un solo instante, hasta que obtuviese el milagro. Esta mujer tenía la plena certeza de que su hijo resucitaría.
Posiblemente usted este viviendo una situación donde lo que mas ama ya no esta. Puede ser que una relación haya muerto, o que sus finanzas desaparecieron, o que internamente se siente deshecha. Cualquiera sea la situación, debe aferrarse el Espíritu de Dios y decirle:”Señor no, te dejare hasta que me bendigas”
Usted necesita pedirle insistentemente al Espíritu Santo que venga y le de vida a todo aquello que considera muerto, al igual que hizo la sunamita con el varón de Dios al pedir acerca de su hijo. (2 Reyes 4:34). Él tiene que posar en su boca, en sus ojos, sobre sus manos, porque así es como usted comenzará a entrar en calor. Dios tendrá que traer un carbón encendido para que purifique sus labios y santifique sus palabras. Sus ojos sólo deberán mirar lo recto. Si se ha contaminado por lo que ha estado mirando, hoy tiene que pedirle perdón al Señor, y el Espíritu de Dios pondrá esos ojos puros, siendo su mirada como la de Él, una mirada de fe para traer multitudes y llevar salvación a las naciones de la tierra. Él traerá sanidad a sus manos. Tal vez con esas manos usted ha maltratado, ha rechazado, ha herido, pero hoy el Señor va a santificar sus manos. El Espíritu Santo vendrá sobre su vida y usted empezara a sentir Su presencia esta dentro de usted.
Tres pasos para vivir con el Espíritu Santo
1. Pureza de corazón. Debe tener la certeza de que sus pecados ya ha sido limpiados, y que toda la maldad del pasado ya fue borrada de su vida. Con un corazón puro, estará lista para recibir al Espíritu Santo. O sea, no debe haber vestigios de impureza en su vida que impidan la entrada del Espíritu Santo en su corazón.
2. Pedir. Debemos pedir la llenura del Espíritu Santo. Los creyentes pidieron en el aposento alto que el Espíritu Santo descendiera sobre sus vidas. Ellos perseveraron por diez días en oración, pues estaban reclamando la promesa dada por Jesús de que no se movieran de Jerusalén hasta que fueran llenos del Espíritu Santo. Dios respondió sus oraciones y aquellos ciento veinte que habían perseverado en su clamor en el aposento alto fueron llenos del Espíritu Santo. Y el Espíritu de Dios pudo expresarse a través de sus labios.
3. Creer. Ya su corazón esta limpio, ya pidió a Dios su Espíritu, ahora le toca creer. Creer es tener la certeza de que el Señor ya ha venido a morar en su vida. Usted debe actuar en fe y aceptar que Él ya mora dentro de su corazón. Es como el matrimonio, ¿recuerda cuando usted se caso? ¿recuerda que recibió un hombre como compañero, con el cual quiso compartir su vida? También tuvo que hacer muchos cambios en todas las actividades que usted realizaba a diario. El Espíritu Santo es tan real como cualquier persona. Así como usted y yo somos personas, Él realmente es una persona; Él va a dar dirección a su camino y va a ayudar a poner en orden cada aspecto de su vida. La mujer sunamita, al recibir al profeta, estaba recibiendo a una persona; aprendió a convivir con esa persona, y en el momento de prueba ella acudió a tal persona. Es lo mismo que lo que cada una de ustedes debe hacer con el Espíritu de Dios.

EL PODER DE LA RESURRECCION

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8:11).

El Señor hoy nos invita a buscar su rostro para hallar completa victoria en todas las áreas de nuestra vida, para lograrlo debemos permitir que el Espíritu Santo active Su unción en nuestra vida y comenzar a vivir de una manera sobrenatural y victoriosa.
Pablo nos dejó una gran enseñanza acerca del espíritu de resurrección.
Siendo vivificados
“Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes” (1 Corintios 15:36). La palabra “muerte” significa separación. Cuando el primer hombre pecó, su espíritu quedó inmediatamente separado de Dios, aunque su cuerpo murió años después. En la muerte natural, el espíritu se separa del cuerpo y, después de este desprendimiento viene la resurrección. Pero, ¿podrá alguien experimentar un renacer espiritual en esta vida? Pues esto es lo que Dios quiere hacer en cada creyente; a eso vino Jesús, a darnos vida, y vida en abundancia (Juan 10:10).
Desprendimiento del hombre espiritual de su naturaleza carnal
Jacob vivió por años en ambigüedad interior, luchando con su hombre carnal y su hombre espiritual; por tal motivo cometió muchas equivocaciones. Más cuando tuvo el encuentro con el ángel, experimentó el desprendimiento del hombre espiritual de su naturaleza carnal. “Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Génesis 32:30).
Entrega total
“Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano” (1 Corintios 15:37). Conforme es en lo natural, también es en lo espiritual. El fruto tiene que brotar de dentro del grano; pero para que esto suceda, el grano tiene que ser depositado en tierra para que sea quebrantado y muerto.
Su vida es como un grano que se deposita en las manos del Señor, como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios. El Señor comienza a trabajar con usted en lo más profundo de su corazón, hasta llegar a experimentar el total desprendimiento de su naturaleza espiritual y de la naturaleza carnal. Entonces es cuando puede discernir las cosas desde otro punto de vista.

Para lograr el poder de la resurrección en su vida, determínese a:
1. Alcanzar su naturaleza celestial
Hay creyentes espirituales y hay creyentes terrenales; unos son guiados por el Espíritu Santo y los otros son dirigidos por su propia opinión; los unos andan por fe y los otros andan por lógica. El hombre celestial lleva siempre la imagen de Jesús en él.
2. Renacer a una nueva vida
Una de las maneras en que el adversario trabaja en las vidas de las personas es presentándoles lo opuesto a lo que Dios tiene destinado para ellos. Pero cuando se renace a una nueva vida, Dios reviste a cada creyente de una naturaleza completamente diferente a la de su vida pasada. Podemos ver los siguientes ejemplos en la Biblia:
- Abraham: Pasó de ser un padre sin hijos a ser un padre de naciones.
-Jacob: De suplantador se transformó en un príncipe con Dios (Génesis
32:27,28).
3. Vivir en la fuerza del Espíritu
Jesús al resucitar de entre los muertos, conquistó el poder para dar vida a aquellos a quienes llamó y a los que han creído en Él. Puesto que su Espíritu nos vivificó y es Él quien vive en nosotros, tenemos su poder para desatar vida a través de la Palabra de Dios. Como Él es, así somos nosotros en este mundo.
4. Tener determinación
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58). Nos mantenemos firmes cuando ganamos almas para el reino de Dios; somos constantes cuando las consolidamos; crecemos en la obra del Señor cuando las discipulamos; conservamos el fruto de nuestro trabajo cuando las enviamos.
5. Desatar vida
Usted recibió espíritu de vida y no de muerte. Posiblemente pueda dirigir su mirada hacia algunas circunstancias que estén muertas, como sus finanzas, su matrimonio, ciertas amistades, etc. Más si permite que el Espíritu Santo more en usted, Dios vivificará todas esas cosas muertas por medio de Su Espíritu que mora en su vida. El Espíritu de Cristo dará vida a su ministerio, y el ministerio dará vida a miles de personas, porque Dios nos concedió el espíritu de vida, y el espíritu de vida mora en usted.

EL PODER DE LA COMPASION

(2 Reyes 4:8-37)

La motivación más grande que tuvo Jesús para conformar su equipo fue la compasión. Por medio de ella podía ministrar y consolidar las personas que se le acercaban y estaban desamparadas.
Eliseo fue discipulado por Elías. Éste le contó cómo había resucitado al hijo de una viuda, cómo lo había llevado a su cuarto, lo había tomado en su regazo y había orado a Dios por el milagro. En el caso de la sunamita, su hijo yacía muerto en su cuarto; Eliseo pudo entender que en cada situación Dios actúa de una manera diferente. Y aquello que había funcionado para Elías, no significaba que debía funcionar con él. Eliseo sabía cómo el principio era el mismo y si Elías había podido resucitar al hijo de la viuda, él también podría resucitar al hijo de la sunamita, pero decidió elaborar su propio método.
Mandó a Giezi a poner su báculo sobre el rostro del niño. Ese bastón o cayado tipifica la enseñanza que a veces un pastor da a su discípulo, pero sin unción para luego enviarlo a trasmitirla a otros sin que nada suceda. El báculo se puede convertir en algo impersonal y externo, y por lo tal, carecerá de poder. De la misma manera, las enseñanzas que sólo llegan a nuestra mente y no descienden a nuestro corazón estarán faltas de fuerza, serán como una vara en el rostro de la persona. Cuando la enseñanza llega al corazón y se convierte en parte de cada uno de nosotros, alcanzamos una gran compasión por salvar a los perdidos disponiéndonos a clamar con todo nuestro ser por su redención. Es por esto, que algunos que han escuchado hermosas predicaciones en bellos auditorios no se sienten motivados a regresar, el mensaje fue como si les hubieran puesto una vara en el rostro, carente de poder para darles vida.

Dios anhela que de nuestros corazones brote una profunda compasión por quienes aún no son salvos, permitiendo que el Espíritu Santo inspire Su Palabra de vida en nuestro interior para que cuando la proclamemos puedan oír la voz del Señor diciéndoles: “Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efesios 5:14b).
Debemos usar el sentido común
Eliseo no se sintió frustrado cuando su método no funcionó, se decidió a probar otra forma. Por lo general, el ser humano se arraiga a las costumbres y le cuesta arriesgarse a cualquier cambio. Años atrás invitamos a un matrimonio para que presidiera una reunión de milagros en Bogotá. Entrenaron a un grupo de pastores, luego les impusieron las manos y les dijeron que el día de la reunión de milagros Dios los usaría porque ya tenían la unción. Aquella reunión fue como si Giezi les hubiese puesto el báculo en el rostro a las personas; pude ver como la gente salía derrotada y sin esperanza. Antes de realizar la siguiente reunión tuve que hablar con aquella pareja, les dije: “No es necesario que las personas entrenadas oren por la gente, pues sólo pueden activar la fe a través de ustedes, ya que toda la expectativa del evento nace por la manera como Dios los usa. Necesitamos que den inicio a la reunión orando ustedes mismos por los enfermos, el ambiente ha sido preparado durante todo un año con oración y ayuno, y sabemos que Dios se moverá a través de sus vidas”. Aunque fue difícil para ellos tener que cambiar su esquema de ministración, aceptaron, y esa reunión alcanzó otra dimensión. Cuando empezaron a orar por la gente, ellos pudieron liberar su fe, y los milagros sucedieron de una manera extraordinaria.

EL LLAMADO

"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5)
Cuando se habla de liderazgo es importante entender el significado de “llamado” para que de esta forma lo desarrollemos con excelencia, ya que estamos seguros que ser un líder es propósito de Dios y que debemos cumplir con la obra que Él nos ha encomendado.

1. CARACTERÍSTICAS Y REQUISITOS PARA EL LLAMADO
a. Ser una persona de fe: Aquellos doce que el Señor formó aprendieron a caminar por la senda de lo sobrenatural pues se ejercitaron para reproducir el carácter de Cristo en todas las formas posibles a través de sus propias vidas. La fe nos ubica en el plan perfecto de Dios y nos hace fructificar. Entrar en el mundo de la fe implica tener la mente de Cristo, ver las cosas con los ojos de Dios, y nunca dejarse influenciar por las circunstancias. Pablo dijo: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios…” (1 Corintios 2:14a).
b. Ser una persona llena de virtud: “…Añadid a vuestra fe virtud” (2 Pedro 1:5b). En el original griego, la palabra virtud es "areté", la cual significa “excelencia”. Es la gracia especial, la habilidad que tienen las personas para el liderazgo. El areté o la virtud de un líder se ve reflejado en su ministerio. Pablo dijo a los corintios: “…El sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor” (1 Corintios 9:2b).
c. Ser conocedor de la verdad: Pablo dijo que "debemos ser como soldados que manejan bien la Palabra de verdad" “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). Un hombre de verdad es aquel que ha logrado crecer en la fe, por medio de la Palabra de Dios, y que ha conseguido desarrollar la suficiente sensibilidad para oír la voz de Dios.
d. Ser una persona temerosa de Dios: Ser temerosos de Dios exige estar sujeto a su Palabra y condicionar cualquier decisión a ella. La persona que entra en esta dimensión lleva todos sus deseos a la cruz; es alguien que vive bajo el pacto de la sangre de Cristo y que puede decir como Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios…” (Gálatas 2:20).
e. Ser aborrecedor de la avaricia: Una de las cosas que más puede destruir a un líder es dejarse seducir por los destellos de las cosa materiales, “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero…” (Timoteo 6:10).

2. RECONOZCA EL LLAMADO

La sensibilidad al Espíritu Santo es una de las condiciones esenciales para oír el llamado de Dios y atenderlo. Somos conscientes de que no estamos dentro del ministerio por nuestros dones, talentos o habilidades, sino por la gracia de Dios para con cada uno de nosotros. “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo” (Efesios 4:7). Cuando somos sensibles al Espíritu, los dones empiezan a ser revelados a nuestras vidas. Los cinco ministerios enunciados en Efesios 4:11 y 12 son la extensión del carácter de Cristo dentro de nosotros.
En el reconocimiento del llamado intervienen varios aspectos:

a. Convicción. Es fundamental contar con la plena certeza de que Dios nos llamó al ministerio y con la motivación correcta para perseverar dentro del mismo, ya que resultaría imposible pretender desarrollar una labor sobrenatural, con una actitud y una motivación naturales. Además, sabemos que a quien Dios llama, también lo equipa y respalda en todas las cosas.
b. Compromiso. El simple hecho de saber que de entre los miles de millones de seres que habitan el planeta tierra fuimos seleccionado por Dios para darle continuidad a su obra es conmovedor, así como también resulta ser un impulsor al compromiso. El Señor pudo haber escogido a otro, pero lo prefirió a usted. Sin temor haga la obra de Dios.
c. Quebrantamiento. “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). El quebrantamiento es el mecanismo de protección más poderoso que pueda tener un creyente ante las diferentes adversidades de la vida.
d. Unción. Equivale a experimentar la presencia de Dios de una manera permanente en nuestras vidas, lo cual se refleja en lo que hablamos, lo que enseñamos, lo que oramos, lo que emprendemos y en las personas a quienes lideramos.
e. Sujeción. Las personas que son autoridades espirituales deben entender que nuestra autoridad sobre otros no es impositiva, sino directiva, presentándonos nosotros como ejemplo en todas las cosas. Así, en sana forma, naturalmente, los discípulos van aceptando la autoridad y a la vez ejerciéndola, sin que nadie se sienta herido. “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos” (Romanos 13:1-2).
f. Fructificación. Desarrollar todo el potencial que hay dentro de nuestras vidas se ve reflejado en la fructificación. Y no existe mayor gozo que el sentirnos útiles dentro de la obra del Señor. “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:10).
El Señor tiene una misión asignada para su vida:
“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé” (Ezequiel 22:30).
Sé fiel al llamado, que los ojos de Dios están puestos en ti.

DETERMINE QUE TENDRA UNA FAMILIA SACERDOTAL

“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15)
Dios se encarga de unir a dos personas distintas, les da Su bendición para que ambos trabajen en la conquista de sus sueños y construyan una generación para Él. Implica que se conviertan en un ejemplo para su descendencia física y espiritualmente y así lleguen a impactar generaciones enteras (Proverbios 18:22). Pero para alcanzar una familia sacerdotal debemos tener en cuenta cinco aspectos:

1. Tener una Palabra Rhema para cada uno de sus hijos
“Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días” (1 Samuel 2:35).
Este es un verso muy especial para mí, pues fue el primero que le hice memorizar a mi hijas cuando ellas eran pequeñas. En cierta ocasión, mientras predicaba en California acerca del mismo, el Espíritu Santo me mostró que cuando ellas eran sólo unas niñas, el hacerles repetir esta promesa, estaba marcando su naturaleza y su futuro. Sé que todo lo que han podido lograr en Dios, y aún que lo harán por El, será el fruto de esta declaración. Cuando ellas lo proclamaban era un decreto que se levantaba en el cielo y Dios hizo que se hiciera realidad.
Luego el Espíritu Santo me reveló lo que Ana, la madre de Samuel, hizo para que esta promesa fuera efectiva. A pesar de que hubo un tiempo cuando se practicaba la separación entre madres e hijos, ella pudo, desde que su hijo era pequeño, pronunciar y profetizar sobre él. Por eso aunque luego Samuel vivía en un lugar y Ana en otro, ella tenía paz y él fue ungido todos los días de su vida. Ore con su esposo al Señor y pídanle que les revele, cuál es la palabra rhema para cada uno de sus hijos. Luego profetícenla sobre ellos y así estarán marcando un futuro de bendición para cada uno de ellos.
2. Sin resentimiento en el corazón
Todas las mujeres pasamos por circunstancias donde aparentemente sentimos que algunas personas son injustas con nosotras. Todos los seres humanos somos vulnerables a esto. Tal vez exista alguien que nos traiciona, que nos decepciona, que nos atropella con palabras, o alguien que nos hiere constantemente, por lo que nos sentimos decepcionadas y llenas de rencor haciéndose difícil perdonar. Pero quiero decirle que la primera causa por la cual se puede llegar a perder toda la bendición que Dios tiene para la mujer, es por el resentimiento y la segunda cuando se tienen en el corazón heridas, uno dice que perdona pero no olvida (la realidad es que no se ha perdonado). Cuando una mujer aún tiene dolor en su corazón no puede heredar estas bendiciones, por eso debe cuidarse de no guardar resentimiento, su corazón debe estar totalmente sano, para así poder heredar cada una de las promesas que Dios tiene para su vida.
3. La sobreprotección a los hijos
Elí perdió el fruto porque sobreprotegió a sus hijos, pues aunque veía sus faltas nunca los disciplinó (1 Samuel 2:29). A veces uno tiene una venda en los ojos y justifica las malas acciones de un hijo, debemos pedirle al Señor que imparta un criterio de justicia y que quite la venda para que tengamos un amor completo y equilibrado, en el cual se refleje el cariño, pero que junto a él esté la corrección y la disciplina la cual se debe hacer con amor.
Cuando hay un espíritu de sobreprotección, se pierde el fruto. En el caso de Elí, aunque tenía profecías de bendición, todas fueron invalidadas y la bendición que tendría que haber reposado sobre su casa pasó a la vida de Samuel.
Muchas veces, nuestros padres o abuelos han permitido la sobreprotección y esto ha traído maldición a nuestra vida. Debemos orar para que Dios cancele estos argumentos y así poder ver gran fruto en nuestra vida y ministerio.
4. Dios quiere darnos una nueva naturaleza
Todos los que hemos tenido la oportunidad de ser aceptados por Dios, lo primero que llegamos a experimentar es nuestro cambio de nombre. Los nombres tienen un gran significado, pues están muy relacionados con el carácter de las personas. Un ejemplo sencillo: Todos los centros comerciales tienen un nombre que los identifica, y por el nombre uno relaciona la clase de producto que tienen, pues los almacenes a través de los nombres han logrado determinar la naturaleza de sus productos.
Algo que aprendemos a lo largo de las Sagradas Escrituras es la importancia que Dios les daba a los nombres, pues ellos estaban relacionados con la personalidad y la naturaleza de cada uno. Abel, el hijo mayor de Adán, en relación a los de su época, vivió muy corto tiempo, ya que muchos llegaban hasta los setecientos años en aquel entonces. Al ver el significado de su nombre: “Soplo”, entendemos por qué su vida fue tan breve. Abraham, quien antes se llamaba Abram (padre enaltecido) era un hombre que no había tenido hijos. Su esposa Sara era estéril, pero a pesar de ello él manifestaba la naturaleza de padre enaltecido y un día Dios le dijo: Ahora no te llamarás más padre enaltecido, sino que te llamarás “padre de muchedumbres de gentes”; Dios le cambió el nombre porque quería que su marca sea: Padre de multitudes.
El significado de Isaac es “risa”; cuando él nació muchos se reían porque Sara siempre dijo: Soy anciana y si a mi edad tengo un hijo a todo el mundo le dará risa, éste fue un hijo que trajo mucha alegría y gozo a su hogar.
Sara antes se llamaba Saraí, lo cual significa: princesa triste. Ella era una mujer muy triste porque no podía concebir hijos, era estéril, pero Dios cambió su nombre y le dijo que ya no sería más una triste princesa, sino que desde ahora sería Sara, princesa; El Señor le quitó la palabra tristeza y la convirtió en una princesa radiante.
Jacob, hijo de Isaac, desde el vientre de su madre peleó con Esaú, ambos luchaban por su primogenitura. Esaú se adelantó y nació primero y al hacerlo Jacob lo tomó del carcañal, como deseando detenerlo para salir él primero. Rebeca llamó a su primer hijo: Esaú, que quiere decir: “rojo”, y al segundo lo llamó Jacob lo cual significa: “El que toma del calcañal o el que suplanta”. Todos lo llamaban el suplantador o el que quiere tomar el lugar de su hermano.
Toda su vida él fue así, cuando tuvo un encuentro con Dios en Peniel, y durante una noche de oración peleó con el ángel antes que rayara el alba, él le dijo: Tu te llamas… y él le contestó: Me llamo Jacob, suplantador y el ángel agregó: A partir de hoy tendrás otro nombre: Un príncipe de Dios y al ser cambiado su nombre fue cambiada su naturaleza (Génesis 32: 26-28).
5. Dios quiere cambiar nuestra debilidad en fortaleza.
Cada una de nosotras tenemos que batallar con diferente clase de temores, muchas veces nos espanta el tener que enfrentarnos a ellos, pero he podido entender que en las manos de Dios nuestra debilidad es transformada en una gran fortaleza. Pablo dijo: “Se siembra en debilidad, resucitará en poder” (1 Corintios 15:43b). Cuando uno muere a su debilidad, va a resucitar en poder, y eso que era su flaqueza se convertirá en su mayor fortaleza. Por ejemplo, si su debilidad era la esterilidad ministerial, en las manos de Dios, usted será transformada en una mujer con fruto abundante para El, pues el Señor en un momento le dará las multitudes. Aunque Abraham y Sara no podían tener hijos, Dios los hizo padres de naciones. Así, la debilidad de ellos se convirtió en su mayor fortaleza.
Cuando llegamos a Jesús, experimentamos el milagro que nos hace nacer de nuevo y Dios cambia nuestra debilidad, convirtiéndola en fortaleza. Yo era una mujer muy temerosa que no podía hablar en público, tenía mucho miedo a enfrentarme a los desafíos y a las conquistas, pero cuando tuve un encuentro maravilloso con el Señor y nací al ministerio, el temor se fue disipando y nació el don de la fe. Yo no sé cuál será su debilidad, pero El la hará desaparecer y usted tendrá un corazón puro como el de un niño. Si su debilidad era la duda, ésta se extinguirá y nacerá una fe genuina, la cual le permitirá alcanzar grandes cosas en su relación con Dios.
Mi madre es un gran ejemplo para mí y una tremenda líder. Ella hizo un mural en la pared de mi casa (antes que papá se comprometiera con Dios y que mis hermanas fueran pastoras) el cual decía: “…Yo y mi casa serviremos al Señor” (Josué 24:15) y hoy en día tanto mis padres como mis hermanos, somos una familia que servimos al Señor. Las circunstancias no la detuvieron, ella creyó y le cambio el rostro al hogar aunque vivía en medio de dificultades y muchos disgustos. Mi mamá decía que ella y papá eran como el agua y el aceite, pero el Señor cambió la naturaleza de su matrimonio y ahora son agua pura. A ella le tomó cuarenta y cinco años darse cuenta de que ambos eran diferentes pero uno en Dios; a usted puede tomarle sólo un momento.
Hoy el Señor cambia su naturaleza y la transforma en una mujer firme en la fe y en Su Palabra. Usted será como una esponja que absorberá cada bendición preparada por Dios, y El la verá como una persona que nunca ha traspasado la ley. Su oración será tan sincera, que tocará el corazón de Dios y El le dirá que, aunque tenía un saldo en rojo, su deuda está cancelada.
El Señor entrará en pacto con usted y levantará una nueva generación que le glorificará, no sólo formada por sus hijos naturales, sino también por sus discípulas porque El quiere darle una familia sacerdotal.

CUATRO PRINCIPIOS QUE TRATO EL SEÑOR CON LA MUJER SAMARITANA

(Juan 4:1-42)

En aquella época las riñas y los resentimientos que existían entre judíos y samaritanos eran muy fuertes. Los judíos veían a los samaritanos como impuros, por la mezcla que éstos habían tenido con los babilónicos, y por ello, no transitaban por sus ciudades, ni les daban el saludo. Más el Señor Jesucristo decidió hacer lo que ningún otro judío se había atrevido: Atravesar la ciudad de Samaria; enseñándonos que el valor de un alma, está por encima de todo prejuicio racial o social.
Él no tenía prejuicio de acercarse a alguien a quien el resto del pueblo veía con malos ojos; y eso lo demostró cuando dejó Su trono de gloria, para tomar forma humana, venir a este mundo, y ponerse al mismo nivel del ser humano; lo hizo por amor a aquellos que ya no tenían esperanza.
El Señor nos enseña cuatro principios que trató con la mujer Samaritana:
• Le ofreció de beber de la fuente correcta: Dios. Esa mujer bebía de la fuente incorrecta, que es la fuente que una religión tradicional puede ofrecer acerca de Dios. Lo que se recibe dura muy poco, por eso, las personas deben regresar para seguir alimentando su religiosidad. Mas Jesús nos ofrece la fuente correcta, si bebemos de ella, no seremos esclavos de las tradiciones.
• Salvación. Ella supo que Jesús es la fuente de vida, pero debía tomar una decisión personal. Toda persona que es confrontada por la Palabra, sufre una batalla interna que se libra en su mente, la cual se produce a causa de los argumentos de tradiciones, conflictos internos, y experiencias del pasado. Pero Jesús tiene la respuesta correcta para cada argumento. Si bebemos del agua que Jesús nos ofrece, no tendremos sed jamás.
• Familia. “Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá” (Juan 4:16). Desde el mismo momento de la creación, Dios mostró preocupación por la familia, al ver que el hombre estaba solo y crearle una compañera. Después, llamó a ambos y los bendijo como pareja. Cuando el Señor le dijo a la samaritana que llamara a su marido, no lo hizo para avergonzarla, sino para sentar un precedente, que el llamado incluye también al cónyuge y a sus hijos. “…Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).
• Adoración. La mujer tenía una inquietud, quería saber en qué lugar se debía adorar a Dios, como preguntando: ¿Cuál es la religión verdadera? Jesús le respondió de forma sencilla: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23,24). La palabra espíritu viene del griego pneuma, que quiere decir “viento”, y así como el viento está en todo lugar, Dios y Su presencia, están en todo sitio, por eso podemos adorarle donde quiera que estemos.

CUATRO ACTITUDES DE LA SAMARITANA

“Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho” (Juan 4:39).
Jesús mostró a los creyentes, la manera eficaz de evangelizar, y podemos tomar como ejemplo Su experiencia con la mujer Samaritana.
1- Se sintió redargüida. Ella trató de encubrir su pecado cuando el Señor le dijo que llamara a su marido, y ella respondió que no tenía. Más el Señor le recordó que había tenido cinco maridos, y que el que tenía en ese momento, no lo era. Con esto le hizo ver, el pecado de adulterio que había en ella, la vida desordenada que llevaba, y que era necesario que tuviera un arrepentimiento genuino para poner en orden su vida. Un genuino arrepentimiento conlleva a la restitución. Zaqueo después de su conversión, puso sus bienes delante del Señor y le dijo: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham” (Lucas 19:8,9).

2- Creyó en Jesús. Aquella mujer no salía de su asombro, al ver que Jesús era el Mesías esperado. Inmediatamente después de su encuentro con Jesús, extendió la noticia por toda la ciudad, a diferencia de los líderes espirituales de Israel, quienes se resistieron a aceptar que Jesús era el Mesías, levantando la mayor persecución contra Él. El Apóstol Juan dijo: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:11,12).

3- Dejó su cántaro. El cántaro representa su antigua manera de vivir. San Pablo dijo: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Este cambio de vida debe ser inmediato, y debe dar frutos dignos de arrepentimiento.

4- Testificó a otros de Jesús. Aquella mujer fue a la ciudad de Samaria, y dijo: "He encontrado a un hombre, que me ha dicho todo lo que yo he sido. ¿Será éste el Cristo?". Y a causa de su testimonio, toda Samaria acudió a Jesucristo y creyó en él.

COMO HABLA DIOS

Pastor Cesar Castellanos D.

Hebreos 1
1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;
3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
El deseo que hay en muchos corazones es que Dios nos hable pero a veces vienen las interpretaciones equivocadas. creemos que Dios esta hablando cuando él no lo esta haciendo. En una ocasión vino una señora a mi oficina y me dijo que Dios le habló a ella que yo tenia que pagarle la renta, y luego vino otra y me dijo que yo le tenia que pagar el trabajo del odontólogo y yo les dije - Bueno pues si Dios les habló a ustedes, que me hable a mi también pero él a mi no me ha dicho nada de eso-. La gente cuando quiere conseguir algo, ponen a Dios de por medio y algunas acostumbran a decir "Dios me dijo", cuando la verdad es que Dios nos le ha dicho absolutamente nada sino que confundimos emociones, momentos excitantes, con oír la voz de Dios. Creemos que "x" pensamiento que se atraviesa por la mente, como un relámpago, es Dios que nos esta hablando, y hay que aprender a discernir como es que habla Dios.
El libro de Romanos en el capitulo 1 el verso 20 dice el apóstol: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Dios empieza a hablarnos a través de la creación. Dios nos habla a través de todo lo que existe, de lo que El mismo hizo en este momento, a través de las estrellas, a través de las galaxias, a través del aire, a través de los ríos, del mar, etc.Mire la perfección que existe en una rosa. Dios te esta hablando a través de ella, ahi vemos que hay una mente muy sabia, una mente poderosa, la mente de Dios. Pero el hombre es terco y ha querido rechazar a Dios y ha querido decirle a Dios, Dios queremos un mundo sin ti, no queremos tus leyes, tus leyes nos incomodan, tus leyes nos perturban Dios, nosotros queremos ser leyes para nosotros mismos y el hombre se ha convertido en un rebelde al plan y al propósito divino.
Todos nosotros somos obra de Dios. En la actualidad no hay nadie que pueda reproducir el cerebro del hombre. Cierto científico dijo: si alguien quisiera reproducir el cerebro del hombre tendría que tener computadoras en todas partes del mundo para que pueda almacenar la información. El hombre no ha podido reproducir ese cerebro, ¿por qué? Porque hay un Dios grande que nos hizo a su imagen y semejanza y las cosas mas pequeñas de Dios son mas grandes que el hombre. El hombre se ha empecinado en decir: - Este mundo no fue creado por Dios, no hay una mente sabia, este mundo es fruto del azar, el hombre proviene del mono, somos un producto de la evolución- . Pero no alcanzan a entender porque tienen la vista vendada, tienen el entendimiento entenebrecido, y no palpan la gloria de Dios, no entienden que una mano sabia ha puesto cada cosa en su sitio, que una mente poderosa ha diseñado y ha elaborado todo y que no hay desatino en la creación divina.
La segunda forma como nos habla Dios es a través de la conciencia. Todos nosotros tenemos una conciencia ella nos dice lo que es bueno y lo que no es, lo que es correcto y lo que es incorrecto. Dios ha tomado esta conciencia y ha permitido que a través de ella, venga la voz de él a nuestras vidas. Alguien me preguntaba: bueno aquellas personas que nunca han leído el evangelio de Jesucristo ¿será que Dios las condena? ¿Será que se van al infierno? Sabemos que hay muchos lugares en el mundo donde nunca ha llegado el evangelio de Jesucristo, pero la Biblia nos enseña que va a pasar con ellos. Los van a juzgar sus propias conciencias (Romanos 2;14-15).
Cuando uno ha dispuesto su mente para buscar a Dios, Dios empieza a hablarnos aun en las noches. La conciencia tomada por el mismo Dios empieza a hablar a nuestras vidas y nos enseña lo que ha sido bueno y lo que no en nuestros corazones, lo que a Dios le ha agradado y lo que a él le ha desagradado. Cuando el Señor Jesucristo estuvo en esta tierra, le llevaron a una mujer, sorprendida en el acto mismo del adulterio y le dijeron: - Señor esta mujer fue sorprendida en pecado y la ley enseña que a los tales hay que apedrearlos, tu que dices-,: y el Señor dijo: -El que de vosotros este sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella-, y se inclinó en la tierra y siguió escribiendo. Vean el hombre como acomoda las cosas de acuerdo a su voluntad y a sus deseos. Llevaron solamente a la mujer, no llevaron al hombre; la ley era para el adúltero y la adúltera o sea ambos deberían morir apedreados, pero solamente le llevaron la mujer, así es el hombre juzga las cosas de acuerdo a su propio parecer. Pero cuando la llevaron al Señor, El es la luz del mundo y esta luz hace que resplandezca su gloria, aún en las conciencias entenebrecidas y cuando ellos acusaron a esta mujer, vino la palabra sabia de Dios, "el que de vosotros este sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella". Nunca antes la Biblia menciona que estos hombres hubiesen sido redargüidos en su conciencia, pero cuando oyeron la voz de Jesús,la conciencia empezó a acusarle.
Nosotros tenemos ojos para mirar las fallas de los demás, pero hay un momento en que la conciencia, tocada por el Espíritu de Cristo, empieza a hablarnos y sacar lo oculto de nuestro corazón a la luz. Empieza a mostrar que no somos tan buenos, tan rectos ni tan justos que a veces admitimos ciertas cosas en nuestro corazón, que toleramos mucho, que nos falta sabiduría en disciplinar, que nos falta sabiduría en orientar, que nos falta sabiduría en transmitir el amor de Dios, que quizás a veces perdemos el control y vociferamos con palabras, que a veces maldecimos, renegamos. ¿Cómo podemos tener una conciencia limpia? Cuando dejamos que el Espíritu de Dios se apodere completamente de nosotros, el mismo Espíritu Santo empieza a obrar en nuestra conciencia y nos enseña lo que es agradable y lo que no delante de Dios.
Hay un medio para lavar nuestras conciencias, la sangre de Cristo. La sangre de Jesús puede llegar a esa conciencia encallecida, a esa conciencia endurecida y puede arrancar el callo y dar una conciencia pura, limpia y trasparente. ¿Quienes están entregados a una conciencia ya encallecida, entenebrecida, a una mente reprobada? Aquellos que se han inclinado al homosexualismo, la prostitución, la pornografía, la promiscuidad, etc., ¿Qué es ser entregado a una mente reprobada? Cuando Dios les esta hablando: - Hijo acepta mi voluntad, hijo obedéceme, hijo haz lo mío-, y Dios les ha hablado muchas veces y de varias maneras, pero ellos no quieren entender, entonces ahí es cuando el Señor nos dice: si no me quieren obedecer a mi, ni quieren obedecer mi voluntad yo los suelto, y es cuando Dios los entrega a una mente reprobada.
Dios habla a través de los profetas. Dios tuvo que utilizar diferentes formas a través de los profetas para que el pueblo pudiese escuchar la voz de Dios .Pero aun así no quisieron escuchar la voz del Señor, sino que fueron rebeldes y Dios toda su vida o toda la vida ha estado luchando con un pueblo rebelde, por un pueblo que no quiere oír la voz de Dios, un pueblo que no ha querido escuchar el mensaje celestial a pesar de que Dios les ha estado hablando continuamente y sin descanso. Dios dijo la ultima forma de hablar a mi pueblo es a través de mi hijo Jesucristo, el mensaje de los profetas fue parcial pero el mensaje de Jesucristo es un mensaje perfecto, es el mensaje mas elocuente de Dios. Dios envío a su hijo Jesucristo y Jesús es la imagen del padre, es la gloria del mismo Dios por eso el escritor a los Hebreos dice: en estos postreros días nos ha hablado por su hijo a quien constituyó heredero de todo y por quien a si mismo hizo el universo, el cual siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas, con la palabra de su poder habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de si mismo se sentó a la diestra de la majestad en las alturas.
Jesús es la misma gloria del padre. Jesucristo dijo si él me ha visto a mi ha visto al padre, el que tiene al hijo tiene la vida, el que cree en el hijo tiene vida eterna, el que se rehusa a creer en el hijo la ira de Dios será sobre el tal. Cristo es la expresión, la gloria, la santidad, la plenitud de Dios y si queremos conocer a Dios de una manera personal, si queremos conocer al carácter divino y deseamos que Dios nos hable, tenemos que conocer específicamente la persona de Jesucristo.
Me gustan mucho los evangelios, es tal vez lo que yo mas leo de la Biblia, porque ahí conozco el carácter de mi Señor, el carácter de mi Dios, el carácter de Jesucristo y tengo que conocer a Jesús porque conforme Dios dejo una huella en su hijo Jesucristo, el Señor Jesucristo esta dejando su huella en su pueblo, en su iglesia ,en nosotros y nosotros debemos ser la gloria del Cristo en esta tierra. Es importante que en esta hora hagamos un alto en el camino y nos preguntemos: ¿Verdaderamente yo estoy oyendo la voz de Dios? ¿He comprendido el mensaje de Dios a través de Jesucristo? ¿Estoy viviendo de acuerdo a como enseña la palabra o tengo una conciencia cauterizada? ¿Tengo una vida de doblez? Cualquiera que sea su situación este es el momento en que vamos a doblegar nuestras vidas ante él y le vamos a decir: -Señor háblame en esta hora porque quiero oír tu voz, quiero recibir tu mensaje, quiero vivir única y exclusivamente para ti-.

ALEGRATE DE LA MUJER DE TU JUVENTUD

Pastor Cesar Castellanos D.

Proverbios 5: 15-19
" Bebe el agua de tu propia cisterna, los raudales de tu propio pozo. ¿Acaso han de derramarse tus fuentes por las calles y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean ellas para ti solo, no para los extraños que estén contigo. ¡Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, cierva amada, graciosa gacela!Que sus caricias te satisfaganen todo tiempo y recréate siempre en su amor".
El hogar es como un manantial, donde el agua es como un refrigerio, una fuente de agua viva, como el agua fría a el alma sedienta trae refrigerio así también el matrimonio va a ser como un manantial de agua fría, fresca. El agua fría también sirve para apagar la pasión, no tienes que ir al manantial del vecino sino deleitarte con la mujer de tu juventud.
El amor romántico es para usted, el amor de pareja es para usted, y dice sean para ti solo y no para los extraños contigo. En la vida conyugal, el vigor se representa a través del esperma que el hombre expulsa en la intimidad conyugal. Cuando el hombre empieza a tener relaciones fuera del matrimonio esta dando su fuerza a extraños, se esta saliendo del límite, esta traspasando parámetros. ¿Qué es pecado? Es traspasar el lindero , es salirse de lo establecido por Dios, de la ley que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros.
Y sigue diciendo Salomón, sea bendito tu manantial. Cuando la persona empieza a tener relaciones extramatrimoniales, ya contaminó su hogar y perdió la bendición que hay para la familia. Dice sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud. Alégrate no dice discútale, no dice peléale, grítale, no dice humíllala, dice alégrate, o sea la relación de pareja debe de proporcionar alegría no tristeza. Cuando usted va para su casa piense, me voy a encontrar con mi dulce esposa me va a recibir con tremendo abrazo y me va a decir como te extrañe.
Cuando logramos establecer una relación de armonía a nivel de pareja el ambiente cambia, en todos los aspectos porque parte de la alegría es gozar de una sana y estable relación intima. Algunos se han vuelto tan espirituales que ni tocan a su señora, ni la miran, parte de la alegría es tener una armonía sexual plena. Hay muchos hombres que no saben tratar su mujer en la intimidad y se les olvida que la mujer tiene una fisonomía completamente diferente a la del hombre.
Toda mujer quiere sentirse valorada, que es importante y que no es un objeto sexual. Muchas mujeres se sienten poca cosa cuando sienten que el hombre piensa en ella solamente en la intimidad y en lo demás las anulan. Yo creo que uno debe reconocer sus errores, que fue lo que lo orientó a usted en la parte sexual, de donde usted obtuvo la información con respecto a lo que usted sabe sobre el sexo. Y va a encontrar que mucha de esa información usted la obtuvo en una película pornográfica, en una revista de segunda categoría y no ha buscado la orientación Bíblica y de allí que es factible que la información que usted tenga acerca de la vida sexual de éxito es una orientación totalmente equivocada.
Algunos han pensado que el sexo fuera del matrimonio es lo ultimo, y eso lo dijo el proverbista, que la mujer adultera usa ese lema, (ven que el pan comido en lo oculto es delicioso). Esas relaciones extramatrimoniales son lo ultimo, algunos se creen don juanes, y piensan que aquella mujer lo esta seduciendo porque usted es imposible, pero lo que ella hace es porque tiene problemas financieros, y no se le olvide que hay mujeres que son maestras en seducción. Salomón dice, alégrate con la mujer de tu juventud, aquella que hizo el pacto contigo en el altar, esa mujer fue la que tuvo el valor de decirle en el altar, te seré fiel hasta la muerte, si es una mujer valiente, tuvo el valor de casarse contigo.
Usted no tiene porque gastar esfuerzo, ni finanzas en la mujer ajena, porque dice la Biblia que la mujer es la gloria del hombre. Si yo miro a una mujer veo la clase de vida que le da el marido, o es una mujer amargada o feliz. Dios le dio lo que usted merece, el hombre mismo hace a la mujer, o la dignifica o la humilla, pero esa es tarea del hombre.
Lo lindo es que en la vida intima no hay culpabilidad, la pareja puede disfrutar de una relación en la bendición de Dios, no tiene que ocultarse de la presencia del Señor. El Señor esta presente en la relación, dice la Biblia que después de que Dios creo a la mujer y el hombre, dice el Señor, y vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera, Dios creo el sexo, Satanás es el que ha corrompido el sexo, el que lo ha transformado en algo abominable , vil y vergonzoso, pero dentro de la relación de pareja hay bendición y santidad.