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27/7/10

EL VIENTO Y EL SOL

Hace muchísimos años, cuando todas las cosas tenían vida e incluso hablaban, el sol y el viento se pusieron a discutir sobre cuál de los dos era más fuerte.

La discusión fue subiendo de tono, pues cada uno de ellos estaba super convencido de su superior fortaleza. Estando en plena pelea, vieron que, debajo de ellos, caminaba plácidamente un hombre y decidieron probar con él sus fuerzas.

-Vas a ver cómo me lanzo contra él –dijo el viento-, y le quito el abrigo.

Dicho esto, el viento comenzó a soplar con todas sus fuerzas. El hombre, al sentir contra su cuerpo los manotazos del viento, dobló los brazos sobre el abrigo para protegerse mejor y se alejó apresuradamente maldiciendo.

El viento se encolerizó más todavía y trajo una fuerte lluvia contra el hombre que, en vez de soltar el abrigo, trataba de cubrirse con él lo mejor que podía. Después, el viento descargó contra él una inclemente nevada y lo único que logró fue que el hombre se acurrucara más y más debajo de su abrigo.

-Nadie le puede quitar el abrigo –dijo el viento con despecho.

-Eso lo veremos ahora –dijo el sol calmadamente, y sacando su mejor sonrisa entre dos nubes doradas, comenzó a brillar cada vez más y a lanzar mansamente a la tierra su aliento. El hombre comenzó a sentir calor y a sudar, se desabrochó el abrigo y, al rato, se lo quitó.

-Acabas de ver cómo te he vencido –le dijo el sol al viento-. Yo he logrado con suavidad lo que tú no pudiste con toda tu violencia.

Más puede una caricia que un grito, una ofensa, una bofetada. El amor es mucho más fuerte que la violencia y que los golpes.

Cuentan que el artista Holman Hunt pintó un cuadro de Jesucristo llamando a la puerta de su casa. Reunió a sus amigos artistas y les pidió que miraran el cuadro con ojo crítico, para ver si detectaban algún error. Durante un buen rato lo estuvieron observando y sólo tuvieron palabras de admiración tanto para el cuadro, como para el pintor. Ante la insistencia de Hunt de que lo siguieran mirando pues sin duda tendría algún defecto, uno de los artistas más jóvenes, dijo:

-Sr. Hunt, creo que he encontrado un grave error en el cuadro. Se olvidó de pintar el picaporte de la puerta.

-Amigo mío –le respondió Hunt-, cuando Cristo llama a la puerta de tu casa, sólo se puede abrir desde dentro.

ABRILE LA PUERTA A SU CALIDO AMOR Y QUITATE EL PESADO ABRIGO DE TUS PROBLEMAS, DOLORES, ANGUSTIAS Y NECESIDADES.